La Ética Bíblica Cristiana: La Imagen de Cristo y la Conducta del Creyente

A diferencia de los demás sistemas morales, la ética bíblica cristiana no se centra solamente en la naturaleza del ser humano y en su comportamiento apropiado para con los demás.  La ética cristiana también se enfoca en la naturaleza moral de Dios, quien, por medio de su bendito Espíritu Santo, busca perfeccionar la imagen de Cristo en el ser humano, afectando su comunión para con Dios y su comportamiento para con los demás.

La imagen de Dios en el hombre

Aunque al comienzo el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26, 9:6), algo paso con esa imagen después de la caída de Adán y Eva.  Si bien es cierto que esta imagen no desapareció por completo o fue dañada de una forma irreparable, si fue afectada de alguna forma u otra por el pecado.  Es decir, el ser humano todavía contiene ciertos elementos de tal imagen como para tomar una decisión positiva al llamado de Cristo en su vida (Giles, 55).  Aun entre aquellos quienes nunca han escuchado el Mensaje de Salvación, hay todavía en ellos cierto mecanismo de discernimiento, el cual opera por medio de sus conciencias, para poder distinguir el bien del mal (Lacueva, 46; Romanos 2:14–15).

La imagen de Cristo en ti

La imagen de Dios en nosotros puede ser perfeccionada por medio de la obra redentora de Cristo, quien nos enseñó a imitarlo (Mateo 11:29; 1 Juan 2:6), para poder así poder resplandecer más claramente la imagen de Cristo en nosotros (Romanos 8:29; 2 Corintios 3:18).  Sin embargo, si somos como espejos llenos de lodo, no vamos a poder reflejar la luz del sol en nosotros (comparar Mateo 5:14 y Juan 8:12), pues, aunque todo lo bueno procede de arriba, del “Padre de las luces” (Santiago 1:17), un testimonio hablado es efectivo solo cuando nuestras acciones reflejan nuestras palabras, y por eso nuestros valores cristianos se manifiestan por medio de nuestras acciones benignas con respecto a todos, especialmente con los más necesitados (Santiago 1:27 en versiones DHH, NBD, NBLH, etc.; cf. 1 Timoteo 6:14 y Judas 1:12,24).

Entendemos, entonces, que después de la Caída, la imagen de Dios en el ser humano se “oscureció y deterioro” (Lacueva, 115), y que desde allí “…el hombre debe reencontrar su norma en la voluntad de Dios, conforme Él la ha revelado” (Lacueva, 140).  Las preguntas que nosotros debemos de tratar de contestar son entonces ¿Cómo debe funcionar la imagen de Dios en nosotros?  En otras palabras, ¿Cuáles son las características morales de Dios que debemos de imitar?

Como debe operar la imagen de Cristo en el ser humano

La Biblia menciona los pasos específicos que podemos tomar para lograr renovar la imagen de Dios en nosotros, y aquí podríamos empezar con la primera responsabilidad que Dios le dio al hombre aun antes de caer en pecado, es decir, la de señorear sobre la tierra con justicia (Génesis 1:26).  Hoy en día, esta responsabilidad incluye evidentemente la buena mayordomía con respecto al cuidado del planeta, el respeto hacia el medio ambiente, la ayuda a los pobres y necesitados aun cuando estos vivan en otros países, pero todo esto es algo que podemos hacer sin tener que trabajar con aquellos elementos seculares quienes podrían tener agendas mixtas (cf. Giles, 316; Charisma News).

También debemos de incluir la santidad de Dios como una característica divina que se puede y debe imitar.  San Pedro, por ejemplo, nos recuerda un importante mandato del Antiguo Testamento que lo relaciona con Jesucristo: “…porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16, RVR1960; Criswell, 1766a) pues sabemos que fuimos rescatados o comprados de la esclavitud del pecado con “la sangre preciosa de Cristo” quien fue a su vez como un “cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19, RVR1960; Criswell, 1766b).

La imagen divina de Cristo también puede operar en nosotros por medio de un sistema de discernimiento moral que funciona por medio de la conciencia, aquella facultad inherente al ser humano, que gobierna nuestras acciones e impone un código ético que se puede desarrollar bajo diferentes influencias ambientales y culturales (Romanos 2:15; Giles, 190).  Más aún cuando tenemos una “conciencia instruida,” está también nos va a servir como norma de conducta apropiada (Lacueva, Lección 14 en p. 100), y se logra por medio de la conversión para servir “al Dios vivo” (Hebreos 9:14).

La sangre bendita de Jesucristo, derramada por nosotros en el Calvario, nos purifica de nuestros pecados, y así Dios nos declara limpios ante su presencia.  De allí, la obra santificadora del Espíritu Santo continúa obrando en nosotros, en nuestro diario comportamiento y toma de decisiones.  El nuevo estado de una conciencia purificada no significa que vamos a perder nuestra conciencia innata, sino que más bien vamos a continuar teniendo este mismo don de discernimiento, para poder escoger el bien y rechazar el mal; pero ahora nuestros sentimientos van a ser más puros, vamos a ser más honestos con nosotros mismos, algo que un corazón no redimido teme profundamente hacer (Kendall, 230).

Por último, el libre albedrio es una cuarta característica divina que Dios puede utilizar, por medio de su bendito Espíritu Santo, para pulir la imagen gloriosa de Cristo en nosotros (Giles, 192).  Se define libre albedrio como la capacidad del ser humano para poder de elegir y tomar sus propias decisiones (Génesis 2:16-17; Proverbios 1:29; Marcos 8:34; Juan 1:12, 3:16).  Aunque Dios no nos ha creado como robots para obedecerle automáticamente, también es verdad que en nuestro estado original de depravación nosotros no podemos escoger sin que haya primero directa intervención divina (Juan 6:44, 6:65).

El primer paso es siempre la conversión

Entonces, solo cuando el Padre nos quita las vendas que cubren nuestros ojos, allí recién vamos a poder ver la luz y tener la capacidad de escoger el camino a seguir (Salmos 32:8; Juan 8:12).  Es mi convicción que Dios, por su Omnisciencia, sabe de antemano quien va a tomar la decisión correcta y quien no; aun así, creo que Cristo murió por todos, aunque es evidente también que no todos van a aceptar esa salvación inmerecida.  Lo importante es saber que Dios es amor, y que Él si quiere que todos se salven (Ezequiel 18:32; Juan 3:16; 1 Timoteo 2:4).

Cuando uno acepta voluntariamente la oferta de salvación por medio de Cristo Jesús, Dios comienza a obrar en nosotros por medio del Espíritu Santo.  Esta obra es importante porque como seres humanos nosotros necesitamos tener ese sentido de dirección y propósito que solo el Señor nos lo puede brindar (Salmos 143:8-10).  Tiene que haber en nosotros entonces una predisposición a querer cumplir la voluntad de Dios.

Lo importante no es solo conocer la voluntad de Dios (Ef. 1: 9; 5: 17; Col 1: 9,10), sino también hacerla (Salmos 40:8; Mateo 6:10; 7: 21; Lucas 12:41-48; Juan 7: 17; Efesios 6:6; Santiago 1:22-25).  Además, debemos de notar que hay una diferencia entre “conocer” y “saber” la voluntad de Dios.  La Biblia menciona ambas, pero siempre enfatiza el “hacer” la voluntad de Dios (Juan 4: 34 y como citamos ya antes Mt. 6:10, 7: 21; Jn. 7: 17; Ef. 6: 6).  Saber es solo una función mental, pero conocer se obtiene solo por experiencia, en el diario caminar con el Señor, a la hora de tomar la cruz para seguir el camino angosto.  Si, es verdad, “Nosotros tendemos a querer conocer la voluntad de Dios antes que hacerla, pero Dios quiere que andemos con Él, aprender a andar como Él anduvo” (Goff, 1-2, 4-5; cf. Romanos 12:2).

Carlos Chapa

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "La Ética Bíblica Cristiana: La Imagen de Cristo y la Conducta del Creyente," en Cristianismo.CC, noviembre 26, 2016, http://cristianismo.cc/2016/11/la-etica-biblica-cristiana-la-imagen-cristo-la-conducta-humana/.

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Notas:


Charisma News: “Did the United Nations Just Introduce a New World Order?” (¿Acaba de Presentar las Naciones Unidas un Nuevo Orden Mundial?” Charisma News website. Visitado el 1 de agosto, 2016. http://www.charismanews.com/opinion/52333-did-the-united-nations-just-introduce-a-new-world-order


W. A. Criswell, Paige Patterson, E. Ray Clendenen, et al., eds., Holy Bible – Baptist Study Edition NKJV (Santa Biblia – Edición de Estudio Bautista NKJV). (Nashville: Thomas Nelson, 1991). Comentario original (1 Peter 1:13-16): “The believer’s living hope, based on his new birth, should lead to: (1) practical obedience and (2) growth in holiness. Holy living is motivated by a God-fearing faith that does not presume upon the redemption that was purchased at so great a cost (vv. 18, 19).” Comentario original (1 Peter 1:18-19): “‘Conduct’ refers to our ‘manner of life.’ The term ‘redeemed’ is a word generally used for the purchase of slaves with money. Such corruptible resources, however, did not purchase salvation. The cost of human ransom from the slavery of sin was the honored and precious blood of Christ (cf. Heb. 9:14, note, on the atonement).” 


James E. Giles, Bases Bíblicas de la Ética (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2010).


Guillermo Goff “Caminando en la Voluntad de Dios: Presuposiciones Fundamentales.” Presentación PowerPoint de clase, La Biblia y Los Asuntos Éticos en el Southwestern Baptist Theological Seminary (Seminario Teológico Bautista del Suroeste), Fort Worth, TX, 18 de julio del 2016.


R. T. Kendall, Understanding Theology, Volume Three (Entendiendo Teología, Volumen Tres) (Ross-shire, Great Britain: Christian Focus, 2001), p. 230. Comentario original: “This means total honesty with ourselves, something the unregenerate (unconverted) man is afraid to do.”


Francisco Lacueva, Ética Cristiana, vol. X, Curso de Formación Teológica Evangélica (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 1975).

Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: El Hombre Íntegro en la Poesía Hebrea

La integridad es un término que sugiere que la persona que la posee se caracteriza por ser simple, veraz, noble, sincero de corazón y en sus intenciones. 1    Es la virtud de mantener un apoyo o respaldo fiel a un estándar de valores; 2  y en este caso, por supuesto, se refiere al hombre o a la mujer que es fiel en obras y en palabras a los principios divinos.

David perdona la vida a Saúl en En-gadi

Con respecto a las características que la componen, podemos encontrar muchas enseñanzas éticas y morales en la poesía hebrea del Antiguo Testamento, y por eso aquí me limitare a mencionar principalmente a las que encontramos en los libros de Job y Salmos. 3

Temor a Jehová

Una de las primeras cosas que menciona el rey Salomón al comienzo de sus Proverbios es que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová (Pr. 1:7a), y en realidad en toda la Biblia (incluyendo en la poesía hebrea) vemos que el hombre con integridad espiritual tiene temor a Dios no solo como una forma de “profunda reverencia a Dios”, 4 sino también aun en su forma más literal (Job 31:23). 5

El papel que desempeña la integridad en la vida del creyente es muy importante, y esta se manifiesta aun en las situaciones más complejas de la vida.  El caso de Job es quizás uno de los ejemplos más dramáticos que podamos ver en toda la Biblia; pues aún de las circunstancias más difíciles, y aun cuando su propia esposa lo incita a pecar, con todo esto, Job retiene su integridad y temor a Dios (Job 27:4–5).

No depende en las circunstancias

De este gran hombre de Dios, entonces, podemos aprender algunas cosas acerca de lo que significa también mantener la pureza de su integridad cuando es probado con fuego.  El hombre íntegro no maldice a Dios (Job 2:9,10), al contrario, lo bendice (Sal. 26:12).  Aun cuando podría lamentarse y quejarse cuando sus circunstancias son las más difíciles, el hombre íntegro confía plenamente en Dios (Sal. 25:21;26:1; Job 31:35; Pr.10:9).

Rechaza el pecado 

El hombre moral no va a ser perfecto, pues perfecto solo es Dios, y por consiguiente el hombre íntegro va a pecar también.  Pero cuando lo hace, se arrepiente de sus transgresiones y los confiesa, no los encubre (leer en contexto Job 31:33).  Con todo esto, sus pecados se podrían describir más que nada como accidentales, no intencionales, puesto que generalmente no va a sucumbir a pecados tan grotescos como la idolatría, ya sea en su forma original, que lo relaciona a creencias paganas (Job 31:26), como también en la forma de ídolos espirituales que todavía afectan al hombre, aun en nuestros propios días (Job 31:24-25).  El hombre íntegro por consiguiente va a adorar solo y exclusivamente a Jehová, no a dioses vanos, deleitándose diariamente en su ley y mandamientos (Sal. 1:2).

Mantiene rectitud moral y espiritual  

Con respecto a las relaciones humanas, el hombre con características de rectitud no participa de las obras de los malos; ni se sienta con ellos en las mesas de iniquidad (Sal 1:1; 26:4,5).  No conspira tampoco contra aquellos que son vulnerables social o económicamente; sino que, al contrario, los ayuda, promoviendo así aquel tipo de justicia social que los profetas del Siglo VII tanto trataron de infundir a sus contemporáneos (Sal. 24:4 y 26:10; Job 31:13-21,31,39).

El hombre íntegro se cuida de no pecar aun en su corazón (Job 31:1,9; Sal. 24:4); tampoco miente o levanta calumnias contra su prójimo (Job 31:5; Sal. 15:2), al contrario, siempre habla la verdad (Sal. 15:2), honrando a aquel que teme a Dios y menospreciando al vil (Salmos 15:4).

Resultados de vivir íntegramente

Las contribuciones, consecuencias, y resultados de vivir una vida llena de integridad serán visibles en muchas y diversas formas.  En la tierra, el hombre íntegro morará con seguridad (Deu. 28:1-14), teniendo la confianza que su pie no resbalará (Sal 15:5), y disfrutando así mismo de bendiciones materiales y sobre todo espirituales (Sal 1:3; 24:5).

Aun en tiempos de tribulación, el hombre íntegro esperará pacientemente en el Todopoderoso para su eventual bendición y restauración (Job 42:10-17).  A las finales, el futuro eterno de aquel que teme a Dios resplandecerá aún más, pues por siempre y para siempre él disfrutará de la presencia de Dios y morará en el santo reino de su Creador (Sal. 15 y 25).

Conclusión

Entonces vemos que el hombre íntegro, de acuerdo a la poesía hebrea, se caracteriza por tener una profunda reverencia a Dios, manteniéndose fiel a sus principios aun en las circunstancias más difíciles.  La persona con principios va a exhibir una rectitud moral y espiritual en su trato para con el prójimo, cuidándose de no pecar aun con sus ojos o con su corazón.  Por consecuencia, el hombre íntegro habitara confiadamente en esta vida, y en la postrera, gozara de la presencia del Señor eternamente.

.CC

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: El Hombre Íntegro en la Poesía Hebrea," en Cristianismo.CC, agosto 29, 2016, http://cristianismo.cc/2016/08/etica-cristiana-el-hombre-integro-poesia-hebrea/.

Notas:

  1. Bible Study Tools: International Standard Bible Encyclopedia. “Integrity”.  Visitado el 25 de junio del 2016. http://www.biblestudytools.com/dictionary/integrity/.
  2. Chad Brand, Charles Draper, et al., eds., “Integrity,” Holman Illustrated Bible Dictionary (Nashville, TN: Holman Bible Publishers, 2003), 827.
  3. Este artículo está basado en un proyecto que el profesor Goff, del Southwestern Baptist Theological Seminary, nos dejó en su clase de ética, pero para este website, añadí información adicional al ensayo original.  Las directrices para esta asignación fueron las siguientes: “La literatura de Poesía del A. T. contiene mucho sobre la sabiduría, la cual es la filosofía de vida para los antiguos seguidores de Dios. Uno de los términos más usados es la idea de la integridad. Analice los Salmos 1, 15, 24, y especialmente cap. 26; Job 2 y 3; y todo de Job 31 (es la mejor ilustración de la integridad en el A. T.); Prov. 10: 9; 19: 1; y 20: 7.  Ahora escriba una reflexión breve de hasta de una página sobre el papel de la integridad en la vida del creyente. ¿Cuáles son las características que la componen y cómo contribuye la integridad a la buena marcha de la vida del seguidor de Dios?”
  4. Goff, William ‘La Biblia y Los Asuntos Éticos’. Presentación en video, Unidad 4, Fort Worth, TX, junio 20, 2016.
  5. Ver también: “Alguien que teme a Dios tiene temor de desilusionarlo, pero el temor a Dios produce gozo y plenitud en la persona que lo posee.  En Job:24-14, ‘temed al Señor’ se usa como análogo de servirle ‘con integridad y en verdad’.  En este temor hay un elemento de responsabilidad humana; ‘escogeos hoy a quien sirváis’ (24:15).  Dios no fuerza la fe a quienes no quieren tenerla.” Chad Brand, Charles Draper, et al., eds., “Fe, fiel: terminología hebrea.” Diccionario Bíblico Ilustrado Holman Revisado y Aumentado (Nashville, TN: B&H Español, 2014), 606.

Ética Cristiana Aplicada: Dictadura y Libertad de Cultos

Promoviendo libertad religiosa

Promoviendo libertad religiosa

Un tema de actualidad que se está comentando mucho últimamente entre los círculos cristianos tiene que ver con la posibilidad, ahora aparentemente bastante real y verdadera, de que muy pronto vamos a estar sufriendo de una desatada persecución contra los cristianos en los Estados Unidos.  Aunque hasta hace poco el tema de persecución cristiana en este país era un tópico que parecía circular solamente en las publicaciones sensacionalistas o de las teóricas de conspiración, desde el año 2,015 ya estamos comenzando a escuchar a diversos pastores, periodistas y otras personalidades cristianas hablar sobre el tema, grandes hombres de Dios tal como Rod Dreher, Carl Gallups, Billy Graham, John MacArthur, Todd Friel, entre otros.

Situación hipotética

En una situación hipotética, aunque bastante posible en nuestros tiempos, estaré en esta oportunidad analizando como el cristiano debe de responder a la autoridad de un gobierno dictador; en particular, uno que restringe o suprime totalmente muchas de las leyes que hoy en día las consideramos derechos inquebrantables.  Tal acontecimiento podría suceder de la noche a la mañana.  Por ejemplo, como posible consecuencia de una ley marcial, la cual que se podría establecer como resultado inmediato de un enorme desastre natural, tumultos callejeros, o inclusive después de un inmenso colapso financiero.

Entonces, para poder discernir mejor acerca sobre cuál debe ser el comportamiento moral del creyente ante una dictadura en este país, es importante examinar primero lo que la Biblia dice sobre el rol del gobierno y sobre nuestras obligaciones para con las autoridades en “tiempos normales” (Cevallos, Morris, 218).

De acuerdo a principios éticos cristianos, el comportamiento “estándar” o “predeterminado” del creyente debe ser la sumisión al estado.  Este es el principio básico que San Pablo además explica claramente en Romanos 13:1-7 (ver también Tit. 3:1, 2).  Uno debe someterse (vv.1,5) y apoyar (vv.6-7) a las autoridades civiles porque estas están establecidas por mandato directo de Dios (v.1).  Uno además debe de respetarlas no solo porque llevan “la espada”, es decir pueden castigar al impío (v.4); sino también por motivos de conciencia (v.5), la cual debe ser la principal motivación para el creyente.  Un tercer punto algo similar, sería que, usando nuestro soporte financiero (vv.6-7; cf. Lc. 20:25; cf. Lacueva, 212) y el apoyo moral (v.5b; cf. 1 Pe. 2:17), el gobierno tiene (entre otras obligaciones) la responsabilidad de castigar al impío (v. 4).

Escenario #1: Dictadura corrupta, pero con libertad de culto

Ahora, regresando a nuestro caso hipotético, ¿Qué pasaría si en el país donde uno vive se levanta un dictador sumamente corrupto e inmoral, pero que (en un primer escenario) no impida la libertad de cultos? ¿Deberíamos de obedecerle aun en cuanto a su condición moral?  MacArthur aparentemente pensaría que sí, pues para él, “las autoridades superiores” en el versículo 1 se refieren a: “Todos los funcionarios de la autoridad civil sin considerar su competencia, moralidad, sensatez o cualquier otra condición” (MacArthur, Ro. 13:1).  Además, debemos de notar también, que el que se opone a la autoridad, acarrea para sí mismo condenación (v.2).

Aunque esta actitud de Pablo podría parecer a muchos cristianos demasiado sumisa y favorable con respecto al gobierno (Cevallos, 216), “Es claro que hay límites a esta sumisión” (217).  MacArthur también opina de una forma bastante similar, y para sostener su argumento, cita un buen número de pasajes bíblicos (Éx. 1:17; Dn. 3:16–18; 6:7, 10; Hch. 4:19).

Escenario #2: Dictadura corrupta, pero sin libertad de culto

Persecución cristiana del ISIS

Persecución cristiana del ISIS

Por eso, en nuestro ejemplo hipotético, supongamos finalmente que este dictador ahora comience a perseguir a los cristianos y no nos deje (entre otras cosas) compartir la Palabra con otros (cf. Giles, 260), en este segundo escenario, ¿Debemos de continuar sometidos a este tipo de autoridad?  En mi humilde opinión, la respuesta seria “no.”  Aunque considero que todavía podemos respetar aquellas leyes justas que todavía quedan, no lo debemos hacer con aquellos mandatos específicos que colapsan directamente con nuestras ordenanzas divinas.  Por supuesto, va a ver siempre casos más dramáticos tales como lo que pasó en Alemania en los años previos a la Segunda Guerra Mundial  (cf. Giles, 265, 266) o lo que va a pasar en el futuro según Apocalipsis 13.  En estos últimos casos extremos, mi opinión es que nuestra oposición al estado si tendría que ser total y definitiva.

Situaciones Extremas

Como regla general, entonces, cuando hay un conflicto entre las leyes civiles y divinas, es nuestra obligación moral como cristianos de obedecer únicamente a las leyes divinas. “En un conflicto de deberes, hay que escoger siempre el valor más alto. Por ejemplo, en la alternativa de tener que obedecer a Dios, o a una autoridad humana, es menester obedecer a Dios, arrastrando las consecuencias” (Lacueva, 135).

Ejemplos de estos mandatos específicos que van en contra de nuestros principios éticos y espirituales lo podemos encontrar en la lista de citas de MacArthur que acabo de mencionar.  Entre estas citas destaca en mi opinión Hechos 4:19-20 (Escenario #2: cuando no hay libertad de culto, es decir, aquí restringieron totalmente el derecho los apóstoles a compartir la Palabra de Dios), la cual registra la primera respuesta que Pedro y Juan dieron a las autoridades judías cuando estas les prohibieron hablar sobre el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Lacueva, 212).

Otro segundo caso extremo entre las citas que MacArthur menciona tiene que ver con las parteras y el nacimiento de Moisés (Éx. 1:16-17).  En aquellos tiempos, el Faraón (es decir el rey del antiguo Egipto) había mandado a matar a los bebes varones en el momento del nacimiento. Sin embargo, las parteras desobedecieron al Faraón pues temieron aún más a Dios (v. 17) que, y por eso escogieron dejar vivir a los bebitos.

En ese entonces todavía Dios no había promulgado los Diez Mandamientos en el cual iba a figurar la ordenanza de no matar, pero evidentemente las parteras sabían, por las leyes de Dios escritas en sus conciencias (Ro. 2:15), que era malo matar y por lo tanto no lo hicieron. El resultado fue que Dios vio con agrado las acciones de las parteras y las bendijo (v.20).  La orden, en este caso, no era solamente salvar la vida de los bebitos varones, por supuesto.  Sino la orden era más bien no matar a ningún ser humano como regla general, lo que se conoce como el principio de la santidad de la vida (Giles, 42, 83-85, 272, etc.; Lacueva, 65).

Carlos Chapa

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "Ética Cristiana Aplicada: Dictadura y Libertad de Cultos," en Cristianismo.CC, agosto 14, 2016, http://cristianismo.cc/2016/08/etica-cristiana-aplicada-dictadura-y-libertad-de-cultos/.

Notas Bibliográficas:

Juan Carlos Cevallos, Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 19: Romanos. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2006).

James E. Giles, Bases Bíblicas de la Ética (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2010).

Francisco Lacueva, Ética Cristiana, vol. X, Curso de Formación Teológica Evangélica (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 1975).

John MacArthur, Biblia de Estudio MacArthur (Edición digital sin números) (Nashville, TN: Thomas Nelson, 1997).

Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: La Ley Moral de los 10 Mandamientos

En el pasado, a los Diez Mandamientos también ses le ha llamado la Ley Moral del Antiguo Testamento. 1 Sin embargo, la Ley Moral incluye, según James Giles, no solo a los Diez mandamientos, sino también abarca “las normas presentadas para ayudar a los seres humanos a vivir en armonía y con propósito.” 2 Puesto que Giles reconoce que puede haber “diferencia de opinión” acerca de la clasificación de algunas leyes en general, 3 aquí vamos a enfocarnos en los Diez Mandamientos como una representación valida y absholuta de la Ley Moral en la Legislación Mosaica.

La vigencia de la ley moral de los Diez Mandamientos

Ahora bien, con respecto a una pregunta planteada muy a menudo, “¿Todavía necesitamos la ley moral del Antiguo Testamento para ayudarnos ser buenos cristianos?”, 4 yo respondería afirmativamente ya que esta solo nos invita a analizar la ayuda potencial que los Díez Mandamientos tienen en relación con el comportamiento moral del cristiano; es decir, si estos nos pueden ayudar a ser “buenos cristianos”. No se habla aquí de “obedecer” la Ley Mosaica, lo cual incluye generalmente la idea de hacer las obras de la Ley (o, usando la terminología católica romana, las “obras de caridad”) como una forma de ganarnos el derecho al cielo, lo cual sería una interpretación equivocada de la Ley Divina (es decir la ley que, según Tomás de Aquino, se refiere a la manifestación de la “ley eterna” que está contenida o revelada en las Sagradas Escrituras 5 ).

Es importante enfatizar tal diferencia puesto que hay mucha confusión hoy en día entre los cristianos evangélicos que suponen que los Diez Mandamientos no son relevantes para el día de hoy. La premisa o presuposición (o como diría el español Lacueva el “presupuesto”) aquí de tal falacia es, sin embargo, correcta: Los cristianos no estamos bajo la ley: “El cristiano no tiene que someterse a las reglas de la ley.” 6 Nosotros estamos bajo la gracia y somos guiados por el Espíritu Santo (Rom. 6:14, Gál. 5:18).

No obstante, si hablamos de los principios extraídos de los Diez Mandamientos (la ley moral mosaica), de hecho, que podríamos afirmar categóricamente que el Decálogo si provee las bases para la construcción de principios éticos que si son pertinentes para el día de hoy. Se podría decir, entonces, que los cristianos si estamos obligados a guardar los estándares que estas leyes representan. 7

Hay varias razones para leer y guardar estas enseñanzas del Antiguo Testamento en general. Primero, yo diría que la Ley Moral define lo que es pecado. Por ejemplo, si en una iglesia la gente camina sobre el pasto, eso sería algo que no se ve bien. A lo máximo, se podría decir que este caminar constituye un comportamiento inadecuado o impropio. Pero esta gente no estaría haciendo nada prohibido al menos que alguna autoridad eclesiástica ponga un signo que diga “No Caminar”.

En este segundo caso, después, si alguien camina sobre el pasto, la persona ahora si estaría infringiendo un mandato o norma de la iglesia: Estaría desobedeciendo las reglas de la iglesia local. La Ley Moral, los principios que los Diez Mandamientos representan para nosotros, son en esta última analogía ese signo en el pasto de la vida; es decir, el código mosaico entonces define lo que es pecado y lo que no lo es.

Este es básicamente mi interpretación de Romanos 7:7: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: ‘No codiciarás.’”

Por otro lado, la ley era solamente para los que estaban “bajo la ley” (es decir para los judíos), tal y como lo menciona Giles cuando cita Romanos 3:19,20. 8   La ley tampoco nos justifica ante Dios, ni tampoco nos limpia del pecado, sino que somos salvos por gracia solamente (Efe. 2:8-9).  Otra forma de explicar esto es que las obras de la ley, por ejemplo, no nos redimen de nuestras iniquidades, sino que somos salvos por medio de la gracia redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  La Ley entonces no nos limpia del pecado, sino que (entre otras cosas), lo define.

Entonces, aunque no estamos “bajo la ley“, este principio básico nos podría llevar a una conclusión equivocada; nuevamente, que la ley moral mosaica no tiene relevancia para nuestros días (como algunos afirman 9 ).  Sí que la tiene.  El desafío es extraer los principios de este código que son importantes para nuestros propios días.

Por ejemplo, con respecto al primer mandamiento “No tendrás otros dioses delante de mí” (Exo. 20:3), 10 al comienzo parecería que este ya no es un mandamiento necesario en nuestros días, ya que muy pocos todavía adoran a Baal, Astarte, Moloc o Quemós.  Pero la verdad es que, aun en el día de hoy, nosotros todavía podemos crear nuestros propios “dioses” si dejamos que otras personas, circunstancias o pasatiempos tomen prioridad.  Sospecho que, para muchos de nosotros, en estas semanas estamos siendo tentados a limitar nuestro tiempo de oración y de lectura de la palabra de Dios con el fin de ver la tal-llamada Copa América.  En realidad, en mi parecer, no hay nada intrínsecamente incorrecto en ver deportes, pero si estos comienzan a crear barreras para nuestra diaria comunión con Dios, el deporte podría entonces convertirse en nuestro ídolo.

En este sentido, el primer mandamiento, como los Diez en general, si tienen relevancia para nosotros. Solo hay que saber cómo aplicarlos en nuestros días, y para eso tenemos la asistencia del Espíritu Santo (1 Cor. 10:13), Quien escribe la ley en nuestras mentes y corazones (Jeremías 31:33), para guardarlas — no por obligación y al pie de la letra — sino porque estas son o representan la voluntad de Dios, Quien, por medio de su Espíritu Santo, vive en nosotros, y nos guía en nuestro diario caminar. Amén.

.CC

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: La Ley Moral de los 10 Mandamientos," en Cristianismo.CC, junio 30, 2016, http://cristianismo.cc/2016/06/etica-ley-moral-diez-mandamientos/.

Notas:

  1. (i) Juan Calvino llamó a los Diez Mandamientos la ley moral al relacionarla así, por ejemplo, en un título de sus obras “Explicación de la Ley Moral (Los Diez Mandamientos)”. John Calvin, Institutes of the Christian Religion & 2, ed. John T. McNeill, trans. Ford Lewis Battles, vol. 1, The Library of Christian Classics (Louisville, KY: Westminster John Knox Press, 2011), 367. (ii) “La ley moral se encuentra resumida en los diez mandamientos, los mismos que fueron dados por voz de Dios en el Monte Sinaí, y escritos por Dios mismo en dos tablas de piedra….” Alonzo Ramírez Alvarado, tran., Los Estándares de Westminster Y La Forma de Gobierno de Westminster (Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura, 2010), 213. (iii) Por último, ver también un interesante artículo de John Duffy, un líder de una organización independiente: Coling Glem Christian Fellowship. “Why are the Ten Commandments relevant today? (8 September 2013).” Consultado en junio 18, 2016. http://cgcf.ie/blog/why-are-the-ten-commandments-relevant-today-8-september-2013/.
  2. James E. Giles, Bases Bíblicas de la Ética (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2010), 89.
  3. Ibíd.
  4. Este trabajo fue inicialmente preparado para una clase de ética, La Biblia Y Asuntos Morales (9895 ETHIC-4323-IS), por el profesor William Goff del Southwestern Baptist Theological Seminary.
  5. Francisco Lacueva, Curso de Formación Teológica Evangélica: Volumen 10, Ética Cristiana (Barcelona, España: Editorial Clíe, 1975), 59.
  6. Giles, p. 153.
  7. Estos estatutos son las declaraciones fundamentales para establecer una sociedad íntegra, como la ordenada por el Dios santo y justo. Aunque en la actualidad los creyentes no están bajo la ley (Ro. 6:15), sí están obligados a someterse a los santos preceptos que se presentan en los diez mandamientos. Nueve de estas diez reglas se repiten en el N.T. con estipulaciones adicionales que son aún más exigentes que las de Éxodo 20:3-17. El que no se repite es el que ordena guardar el sábado; aún así, debe consagrarse el primer día de la semana para adorar a Dios en memoria de la resurrección del Salvador.” John F. Walvoord and Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Antiguo Testamento, Tomo 1: Génesis-Números (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 1996), 161-162.  Versión en español aparentemente no disponible en Google Books en fecha 11 de agosto del 2016 (ver siguiente enlace del contenido original en inglés).  John D. Hannah, “Exodus,” in The Bible Knowledge Commentary: An Exposition of the Scriptures, ed. J. F. Walvoord and R. B. Zuck, vol. 1 (Wheaton, IL: Victor Books, 1985), 140.
  8. Giles, p. 153.
  9. En algunos casos, inclusive, hay ateos que hacen declaraciones increíbles al tratar de ganar prosélitos o seguidores de sus creencias: “Los diez mandamientos de [la tradición] judeo-cristiana no son una guía de conducta ética. Son leyes para regular la conducta de una tribu de la Edad de Bronce.” Michael Nugent: Atheism, Reason, Skepticism, Happiness. “Ethics of the Ten Commandments.” Consultado en junio 18, 2016. http://www.michaelnugent.com/2009/02/03/ethics-of-the-ten-commandments/.
  10. Aquí estamos hablando, por supuesto, del primer mandamiento según la división evangélica protestante.  Con respecto a los Diez Mandamientos de acuerdo la doctrina de la iglesia católica romana, es triste ver como los primeros dos mandamientos no podrían ser una fuente de exhortación en contra de la idolatría para nuestros amigos católicos por sus tradiciones y los cambios impuestos en sus catecismos.  En otras palabras, los dos primeros mandamientos de los 10 que aparecen en Éxodo 20, es decir, versículos 3 y 4, fueron reemplazados por un solo mandamiento “Amarás a Dios sobre todas las cosas;” lo cual en su catecismo no incluye el segundo mandamiento original (Éx 20:4).  Este es el que dice claramente “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (RVR60). ¿De dónde sacan el mandamiento extra que se comieron al omitir el segundo mandamiento que habla de las imágenes? ¿Se iban a quedar con nueve mandamientos en vez de diez? De ninguna manera. Quizás razonaron que la gente se iba a dar cuenta de los cambios y que ellos estaban omitiendo uno pues desde el comienzo del Cristianismo todos sabían que había 10 mandamientos, no solo 9, especialmente los judíos. Para arreglar esta situación, ellos lo que hacen es dividir el número 10 en dos partes, haciendo que la codicia sea dirigida en el no. 9 hacia las personas y el décimo sea dirigido hacia los animales y demás cosas del prójimo.  William Goff “Los Diez Mandamientos: ¿Cómo Se Dividen?”. Documento de clase, La Biblia y Los Asuntos Éticos en el Southwestern Baptist Theological Seminary (Seminario Teológico Bautista del Suroeste), Fort Worth, TX, 13 de junio del 2016. 

En Defensa de la Santa Trinidad: Cristianismo Histórico (Parte 1)

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El título de este primer ensayo no sugiere, de ninguna manera, que Dios necesite defensa del hombre, ni que la busque, sino que más bien en estos artículos se tratara de defender apológicamente un concepto que históricamente ha sido atacado por los enemigos del cristianismo.  Aunque debo admitir que hoy en día se está  atacando a casi todo lo que está relacionado con el cristianismo en general (hecho que quizás nos indique que estamos cerca de los días finales), uno de los conceptos más mal interpretados sigue siendo la doctrina de la Santa Trinidad.

Como falsas doctrinas atacan el concepto de la Santísima Trinidad

En su afán de confundir al creyente, muchos teólogos y eruditos de doctrinas pseudo-cristianas edifican teoréticamente castillos sobre la arena, construyendo lo que ellos creen ser fuertes argumentos sobre bases débiles.  En otras palabras, tratan de utilizar primicias o asunciones que tradicionalmente el cristianismo también ha repudiado históricamente.  Se mencionan falacias que son en realidad dogmas de otras doctrinas seudocristianas, las cuales desgraciadamente han también interpretado mal las Santas Escrituras.

Verdad al comienzo y mentira al final

Cada vez que he leído argumentos anti-trinitarios en el Internet, por ejemplo, casi siempre empiezan con verdades universales que en cierta forma les ayuda a establecer cierta legalidad a sus primeros argumentos.  Después generalmente continúan refutando las mismas falacias que la Biblia objeta claramente, y posteriormente (ya cuando casi se han ganado toda la confianza y el respeto del lector) le inyectan el veneno de falsas doctrinas cambiando tanto el significado como la interpretación de algunos de los pasajes más complejos de la Biblia, muchas veces invitando a un lector típicamente descuidado a verificar sus argumentos con pasajes bíblicos usando biblias con traducciones cuestionables.

Usando el tópico principal del presente artículo, el tema de la Bendita Trinidad, quisiera mencionar como ejemplo el caso de un artículo, en particular, que comenzó exponiendo y defendiendo la doctrina monoteísta de la Biblia, la misma doctrina tradicional cristiana, y en donde decían (entre otras cosas) que Dios es uno Solo y que su nombre es Jehová.  Todo esto estaba bien hasta el momento. ¿Quién podría refutar estas declaraciones por si solas?

Después, de una forma intelectual y casi poética, comenzaron gradualmente a construir argumentos donde indirectamente se comparaba al concepto de la Santa Trinidad con doctrina politeísta.  Lo que se ignoraba es que en ningún momento el concepto cristiano ortodoxo de la Trinidad enseña que hay varios dioses, que ese era claramente un concepto politeísta, y que en realidad esa era también la doctrina de muchas religiones seudocristianas de la antigüedad y de nuestros propios días.1   

En algún momento, sinceramente no tuve el “estomago” para continuar con este artículo en particular por la cantidad enorme de falacias, argumentos basados en falsas primicias y la utilización de pasajes bíblicos en malas traducciones.  Nuevamente, todo se veía tan intelectual y superficialmente lógico en este articulo en particular, y se podría decir que aunque tenía cierta curiosidad para seguir leyendo, como también sucede muy a menudo, fue mi reloj el que dio el veredicto final, pues tenía otras cosas más importantes que hacer en ese momento.

El origen del concepto trinitario y los santos de la Iglesia Católica   

Sin embargo, creo que aquí también sería útil mencionar que en otra oportunidad, cuando conversaba con los últimos Testigos de Jehová que visitaron mi casa, en algún momento de la conversación surgió el tema de la Santa Trinidad, donde mencionaron que este concepto realmente nació en Roma, y que por muchos siglos fuimos “engañados” por aquellos que en la iglesia primitiva consideraron practico (supuestamente por razones proselitistas) reemplazar las varias deidades griegas y romanas por las tres personas de la Santa Trinidad.

Aunque esta parece ser una explicación superficialmente legitima (pues si tiene algo que ver con el comienzo de la adoración o veneración a la Virgen María y a otros santos dentro de la tradición Católica Apostólica Romana), este hecho histórico en particular no tiene nada que ver con el concepto de la Santa Trinidad.2  Desgraciadamente,  mesclar la verdad con la mentira es una de los métodos más eficaces, pero a la vez más anti-cristianos, que sectas seudocristianas han utilizado históricamente para argumentar sus creencias.

Lo que la Biblia si enseña acerca de la Santa Trinidad

Dejando esta última falacia histórica a un lado, debo de aclarar nuevamente que la Biblia si enseña que Dios es Uno, pero que se manifiesta en tres personas divinas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo (esta es la parte que muchos no pueden o no quieren entender).

Las tres personas de la Bendita Trinidad existen simultáneamente, y son personas distintas y eternas en un único Dios.  El Dr. Charles Stanley nos explica también que la diferencia está en las funciones, que son separadas, y que es un hecho que no debería degradar nuestra opinión de Dios, ni obligarnos tampoco a ver a la Trinidad como una jerarquía de dioses:

Las tres Personas trabajan en común acuerdo para constituir la Divinidad, un término que se usa para describir la singularidad de Dios por medio de la unidad de la Trinidad”.3

En el website del Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana4 también se nos explica que hay aparentemente una subordinación en el concepto con relación al orden pero no en sustancia o esencia:

Podemos ver que el Padre es primero, el Hijo es el segundo y el Espíritu Santo es el tercero. El Padre no es engendrado, pero el Hijo si lo es (Juan 3: 16); el Espíritu Santo procede del Padre (Juan 5: 26), el Padre mandó al Hijo (1 Juan 4: 10), el Hijo y el Padre enviaron al Espíritu Santo (Juan 14: 26;  15: 26). El Padre crea (Isaías 44: 24), el Hijo redime (Gálatas 3: 13) y el Espíritu Santo santifica. (Romanos 15: 16).  Esta subordinación en cuanto al orden no significa que cada uno de los miembros de la Divinidad no es igual o divino.

Esta clarificación es sumamente importante porque algunas sectas seudocristianas mantienen argumentos tales como que si bien es cierto que Dios Padre envió al Hijo (lo cual es verdad), entonces eso quiere decir que Dios es mayor que el Hijo (lo cual no se debe entender literalmente5) y que por consiguiente nosotros debemos de aceptar que el Hijo no es igual a Dios.

Estas sectas a menudo disputan que si seria cierto que Dios Padre y Dios Hijo son iguales, entonces deberían ser iguales en todas las áreas y funciones, pero ellos parecen ignorar el hecho de que Jesucristo voluntariamente vino a la tierra en condición de hombre, humillándose a sí mismo, aunque era “igual” a Dios (Juan 5: 17-18; Juan 10: 32-33; Filipenses 2: 5-6; Tito 2: 13).

El Arrianismo en el Siglo 21 

Esencialmente, casi todas las citas bíblicas que los Testigos de Jehová y otras sectas arrianismas mencionan para probar el argumento de que Jesús supuestamente no es Dios tienen que ver con el hecho indiscutible que hace 2,000 años Jesús se encarno en forma de hombre, es decir, en la forma de un ser humano.  Con el propósito de cumplir su ministerio en la tierra y para poder morir por nuestros pecados, Jesucristo tuvo que renunciar temporalmente a algunos de sus atributos divinos, pero una vez resucitado, el Señor asumió su eterna divinidad.6

Jesús como ser humano

Por eso, si bien es cierto que Jesús fue concebido milagrosamente por Dios mismo y que durante su ministerio en la tierra hizo muchas señales, milagros y sanaciones — también es cierto que el Señor tubo un nacimiento normal (Lucas 2: 7); fue circuncidado como cualquier otro niño judío de su tiempo (Lucas 2: 21); tubo legalmente un árbol genealógico compuesto de seres humanos (Mateo 1: 1-16); se desarrollo como cualquier otro hombre normal (Lucas 2: 52); tuvo una familia como todos los demás (Mateo 13: 55); y tenía asimismo todas las características fisiológicas de cualquier otro ser humano como Él: Se cansaba (Juan 4: 6), tenía hambre (Marcos 11: 12) y hasta lloraba (Juan 11: 35).

¿Si Jesús fue hombre entonces eso significa que no pudo ser Dios?

De ninguna manera.   Fue solo un hombre temporalmente y fue en esos momentos que Cristo hizo varias declaraciones concerniente a su estado temporal de ser humano y con respecto al Padre y al Espíritu Santo.  El Señor también oraba al Padre como ejemplo a los demás (Lucas 11 :1-4) y para recobrar las fuerzas espirituales que tanto Él (en esos momentos) como sus discípulos necesitaban (Lucas 22: 40-42 y Juan 17).

Otros argumentos comunes que se hacen en contra la doctrina trinitaria es que simplemente la palabra “Trinidad” no está en la Biblia, pero como nos dicen nuestros amigos del Got Questions Ministries la palabra “abuelo” tampoco existe,7 pero eso no significa Israel era la única nación del mundo en donde no había abuelos.  Por ejemplo, si leen Mateo 1: 2 verán que si Abraham engendró a Isaac y si Isaac engendró a Jacob, entonces es lógico asumir de que Abraham fue el abuelo de Isaac.

Similarmente, si bien es cierto de que en la Biblia no se encuentra específicamente la palabra “Trinidad”, eso no significa que no hayan, en las Santas Escrituras, enseñanzas que testifiquen claramente que hay un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.  Todo lo contrario, hay muchos versículos y párrafos que testifican del concepto trinitario, y a continuación mencionare algunas evidencias claras e indiscutibles.

> Continuar con la siguiente página 2.

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "En Defensa de la Santa Trinidad: Cristianismo Histórico (Parte 1)," en Cristianismo.CC, noviembre 26, 2011, http://cristianismo.cc/2011/11/en-defensa-de-la-santa-trinidad-el-cristianismo-historico-1-de-3/.

Notas:

1) La doctrina mormona de la Santa Trinidad, por ejemplo, es fundamentalmente diferente a la doctrina trinitaria de la fe cristiana ortodoxa.  En el website oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se encuentra un artículo titulado “Cómo hallar fortaleza en la unión”, en donde el autor, Élder Erich W. Kopischke, opina acerca de la Santa Trinidad: “Leemos lo siguiente en cuanto a ellos (la Trinidad): ‘Integran la Trinidad tres personajes distintos: Dios el Eterno Padre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo [Subrayado por énfasis].’” Si desea aprender más acerca de la doctrina trinitaria de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ver otro artículo publicado por el Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC) Jehová es Elohim.


2) Si el lector está interesado en aprender más sobre el desarrollo histórico de la doctrina trinitaria, creo que sería más útil leer el artículo “Trinidad”, sección “La Doctrina de la Trinidad en la Historia Temprana de la Iglesia”, escrito por Bill Gordon. También recomiendo un segundo artículo del MIAPC: “Citas Trinitarias Primitivas”.  Por último, ver también una página web titulada “La Opinión del Cristianismo Primitivo sobre algunos Temas Doctrinales”, sección “Confesiones de fe paleocristianas”. Con respecto a este último reporte, sería útil notar que aunque el término “Trinidad” aparentemente no fue empleado tampoco por la iglesia primitiva, se podría afirmar que los primeros cristianos también creían en este concepto sin mencionarlo específicamente por nombre; es decir, creían en un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.  


3) Charles Stanley, Primer Ciclo: Elementos fundamentales de su fe. Curso C: Cómo saber quién es Dios. Lección 1:  Actualización (Agosto 9th, 2016):  El enlace original fue borrado, así que tenemos otro que hablan del mismo tema: La verdad acerca de la Trinidad.   

4) “¿Qué es la Trinidad?”.


5) De hecho que esto es lo que Jesús dijo en Juan 14: 28 (que el Padre era mayor que el Hijo), pero esto se debe entender dentro del contexto del Capítulo 14 de San Juan.  El Señor Jesús, estando en la tierra, era en esos momentos un ser humano quien estaba a punto de regresar a Dios Padre, quien mora en los cielos.  Jesús siendo igual a Dios, se humillo a si mismo tomando la forma de hombre y actuando inclusive como un siervo o esclavo (Juan 13: 5).  En otras palabras, estas dos citas centrales acerca de Jesús, Juan 14: 28 y Filipenses 2: 6 (donde dice también que Jesús es igual a Dios), no se están contradiciendo.  Las Sagradas Escrituras no se pueden contradecir.  Todo es cuestión de entender las cosas de acuerdo al contexto del pasaje.


6) Hablando específicamente de Marcos 13: 32, el teólogo y pastor John MacArthur nos habla más acerca de la naturaleza divina y humana de Jesús:   “Cuando Él [Jesús] se hizo hombre, Él voluntariamente restringió el uso de algunos atributos divinos… Tal fue el caso en cuanto con respecto al conocimiento de la fecha y hora de su [segunda] llegada.  Después que fue resucitado, Jesús reasumió su divino conocimiento totalmente (comparar Mateo 28:18; Hechos 1:7).”

John MacArthur (en el inglés original): “When He [Jesus] became a man, He voluntarily restricted the use of certain divine attributes… Such was the case regarding the knowledge of the date and time of His return. After He was resurrected, Jesus resumed His full divine knowledge (cf. Matt. 28: 18; Acts 1:7)” (The MacArthur Study Bible [Nashville: Thomas Nelson 1997], 1493).


7) “¿Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?”. Allí (entre otras cosas) dice que: “…No hay nada de malo con usar el término ‘Trinidad’, aún cuando la palabra no se encuentra en la Biblia. Es más corto utilizar la palabra ‘Trinidad’ que decir ‘3 personas coexistentes, coeternas que conforman un Dios’.  Si esto representa un problema para usted, considere esto: la palabra abuelo tampoco es utilizada en la Biblia.  Abraham fue el abuelo de Jacob.  De manera que, no se obsesione con el término mismo ‘Trinidad’. Lo que en realidad debe importar, es que el concepto REPRESENTADO por la palabra ‘Trinidad’ existe en la Escritura.”

 

En Defensa de la Santa Trinidad: Antiguo Testamento (Parte 2)

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Seguimos con la segunda parte de nuestra serie de ensayos sobre la Santa Trinidad.  Como mencionaba anteriormente, en la Biblia si podemos encontrar evidencias que demuestran el concepto trinitario, y realmente no necesitamos investigar muy a fondo las Santas Escrituras para encontrar tales pruebas.  Ya desde el mismo comienzo de la Biblia, en Génesis 1: 1, encontramos que Moisés utiliza el nombre plural de Dios: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Aquí, en este versículo, la palabra hebrea equivalente a Dios es Elohim(אלהים o ‘ĕlohı̂̂ym)1, en la forma plural אל El o אלה Eloah, la cual ha sido tradicionalmente interpretada como la pluralidad de la condición divina del mismo Dios.2     

Génesis 1: 1 no es la única cita en las Santas Escrituras hebreas que describe a nuestro Dios en una forma plural.  De acuerdo al teólogo Albert Barnes del Siglo XIX, esta palabra en plural se encuentra en la Biblia unas tres mil veces, mientras que su equivalente en singular solo cincuenta y site veces.3

¿Es todo esto una contradicción? ¿Quiere decir esto que en realidad habían varios Dioses y no solo Uno? ¿Podría ser el caso que quizás haya inclusive solo dos Dioses?

De ninguna manera.  Regresando a un tema tan complejo como el hebreo original del Antiguo Testamento, estos conceptos (en mi humilde opinión) nadie los explica mejor que los autores del Ministerio GotQuestions.org:4

“Es provechoso el conocimiento del idioma Hebreo, para el mejor entendimiento de los pasajes del Antiguo Testamento. En Génesis 1:1, se utiliza el nombre plural “Elohim”. En Génesis 1:26; 3:22; 11:7 y en Isaías 6:8, se usa el pronombre plural para “nosotros”. Sin duda, “Elohim” y “Nosotros” se refieren a más de dos. En el idioma Español tenemos dos formas, singular y plural. En el idioma Hebreo tenemos tres formas: singular, doble y plural. Doble es SOLAMENTE para dos. En hebreo, la forma doble es utilizada para cosas que vienen en pares como los ojos, orejas y manos. La palabra “Elohim” y el pronombre “nosotros” son formas plurales – definitivamente más que dos – y deben estarse refiriendo a tres o más (Padre, Hijo, y Espíritu Santo).”

Entonces, aunque nuestro argumento sobre la pluralidad de “Dios” en Génesis 1: 1 podría parecer a algunos algo un poquito difícil de aceptar, sobre todo porque en todas las traducciones (por lo menos en todas las traducciones que yo personalmente he revisado en inglés y en español) sencillamente aparece la palabra “Dios” y no “Dioses”.  Me imagino que los antiguos traductores del Antiguo Testamento no querían dar la impresión de el cristianismo bíblico era una religión politeísta.

Sin embargo, en el Génesis 1:26 de Reina-Valera 1960, como también en muchas otras versiones, si aparece en la forma plural imperativa de la primera persona del verbo hacer (“hagamos”) y también la forma  plural nominativa de la primera persona (“nuestra”):

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. [Palabras subrayadas por énfasis]”.

Nuevamente, de acuerdo al teólogo Barnes (mencionado anteriormente), hay aproximadamente unos tres mil casos en que la palabra hebrea equivalente a Dios (Elohim) aparece en su forma plural en el Antiguo Testamento, y por supuesto creo que sería completamente innecesario mencionar todos estos casos en este pequeño ensayo.

> Continuar con la última página 3.

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "En Defensa de la Santa Trinidad: Antiguo Testamento (Parte 2)," en Cristianismo.CC, noviembre 26, 2011, http://cristianismo.cc/2011/11/en-defensa-de-la-santa-trinidad-el-antiguo-testamento-2-de-3/.

 

Notas:

1) No creo que hay forma simple de explicar la gramática de un idioma tan complejo como el hebreo, pero aquí quisiera solamente mencionar que de acuerdo a Wikipedia la palabra Elohim (אֱלהִים) es gramaticalmente un sustantivo singular o plural dependiendo de los verbos y adjetivos que lo acompañan.  En otras palabras, Elohim es plural si lo acompañan verbos y adjetivos plurales, y similarmente esta palabra es también singular si va a acompañada de verbos y adjetivos singulares.  El hecho que la Biblia utiliza estas dos formas para describir a un solo Dios, pero a la vez un Dios en plural, denota claramente la veracidad de la doctrina trinitaria <http://en.wikipedia.org/wiki/Elohim>.


2) Adam Clarke (en el inglés original): “The original word אלהים Elohim, God, is certainly the plural form of אל El, or אלה Eloah, and has long been supposed, by the most eminently learned and pious men, to imply a plurality of Persons in the Divine nature.  As this plurality appears in so many parts of the sacred writings to be confined to three Persons, hence the doctrine of the Trinity, which has formed a part of the creed of all those who have been deemed sound in the faith, from the earliest ages of Christianity.” “Genesis 1: 1: Clarke’s Commentary on the Bible.” (Enlace actualizado en Agosto 9th, 2016).


3) También más adelante (en el website Internet Sacred Text Archive), Albert Barnes (en el inglés original) dice: “אלהים ‘ĕlohı̂̂ym, ‘God.’ The noun אלוה ‘elôah or אלה ‘eloah is found in the Hebrew Scriptures fifty-seven times in the singular (of which two are in Deuteronomy, and forty-one in the book of Job), and about three thousand times in the plural, of which seventeen are in Job.” (“Genesis 1: 1: Barnes’ Notes on the Bible.”) (Enlace actualizado en Agosto 9th, 2016).


4) ¿Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?  Ver también “¿Qué es la Trinidad?” 

 

En Defensa de la Santa Trinidad: Nuevo Testamento (Parte 3)

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Continuamos con nuestra serie de ensayos sobre la Santa Trinidad.  Como muchos de Uds. sabrán, el concepto de la Santa Trinidad no se encuentra limitado en las Escrituras Hebreas.  Estas evidencias también se encuentran ampliamente en el Nuevo Testamento con la venida de Jesús de Nazaret: el “Dios con Nosotros” del Antiguo Testamento (Mateo 1:20-23).

El bautismo del Señor Jesús

Ya desde el mismo comienzo del ministerio de nuestro Señor Jesucristo, durante su bautizo en el rio Jordán, por ejemplo, San Marcos nos relata como Juan el Bautista vio que el Espíritu de Dios descendió sobre el Hijo (en la forma de una paloma) y que después se escuchó la voz de Dios Padre “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Marcos 1:9-11).

Entonces, en el acontecimiento que teóricamente se podría decir marco el comienzo del ministerio de Jesús en la tierra, su bautizo, las tres Personas de la Bendita Trinidad estaban ya allí presentes: En aquella tarde Dios Padre ungió al Hijo con el bendito Espíritu Santo.

La Gran Comisión

Otro relato importantísimo con respecto a la doctrina trinitaria se encuentra también en la conclusión del Evangelio Según San Mateo.  Allí se relata el último y quizás el más importante mandato que el Señor Jesús dio a sus discípulos sobre el evangelismo; es decir, de ir a predicar a todas las naciones del mundo.  Esto fue un mandamiento que (dicho sea de paso) el Señor mandó no solo a sus once discípulos que estaban allí presentes en ese momento, sino también a todos los que iban a ser sus discípulos a través de los siglos (ver mejor todo Mateo 28: 16-20 en contexto):

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Aparte de la clara declaración trinitaria (“bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”), creo que también podemos sacar de aquí un par de lecciones adicionales acerca de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo.

Jesucristo resucitara y juzgara a toda la humanidad

Primero noten que Cristo dijo “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (versículo 18), la cual es evidentemente una declaración muy fuerte de por sí, pues testifica de su autoridad divina en todo el universo.  El Señor también ya antes les había dicho a los apóstoles que Él no solo iba a resucitar a todos los muertos del mundo, sino que también Jesús iba a juzgar a toda la humanidad; esto incluiría a todos los hombres, mujeres y niños de todos los tiempos, de todas las naciones del mundo (Juan 5: 19-29).

La Omnipresencia de Jesús

Además, noten también que cuando el Señor dijo que “…he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (regresando a Mateo 28:20), Jesús uso el tiempo presente en “estoy con vosotros.” En otras palabras, Jesús indicaba claramente que aunque Él se fue físicamente a los cielos, el Señor nunca abandono a sus discípulos espiritualmente.   El Señor siempre permaneció espiritualmente en la tierra, morando en el corazón de cada creyente, aun después de que el Señor Jesús subió al cielo en carne y huesos.

De una forma análoga, cuando Cristo vino del cielo y tomo la forma de hombre, Él nunca dejo de estar en el cielo en Espíritu, debido a su Omnipresencia.  Evidencias de esta última declaración tan impresionante la encontramos en la noche en que el Señor se reunió con Nicodemo.  Allí Cristo le expuso a este líder fariseo otra de las doctrinas esenciales en el cristianismo histórico: La necesidad de nacer de nuevo.

Durante ese pequeño discurso (leer también Jesús y Nicodemo), el Señor también le dijo que “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (Juan 3: 13).  Lo importante aquí es notar el tiempo presente de la frase “…que está en el cielo.”  No que “estuvo” en el cielo sino que “está” en el cielo, aun en los tiempos que Jesús estaba aquí físicamente en la tierra, como fue el caso de esa oportunidad cuando este señor fariseo vino a buscar a Jesús de noche.

En otras palabras, cuando el Señor bajo del cielo, Él permaneció espiritualmente en el cielo; y después de su resurrección, cuando Jesús regreso al cielo, Él también permaneció espiritualmente en el corazón de cada creyente (por medio del Espíritu Santo después del día de Pentecostés de Hechos 2).  Inclusive antes de la venida física de Jesucristo a la tierra, San Pedro mismo nos dice que el “Espíritu de Cristo” ya había inspirado a muchos profetas del Antiguo Testamento a escribir sobre Jesús (1 Pedro 1:11).  Estos hechos testifican que aunque el Señor tubo limitaciones físicas al hacerse hombre (estando en un solo lugar cuando estuvo en carne y huesos), espiritualmente Jesús también es Omnipresente, cualidad que se atribuye solo a Dios.

Otras evidencias de su Omnipresencia la podemos encontrar en Juan 1: 48 donde el Señor Jesús vio a Natanael debajo de la higuera a pesar de no haber estado físicamente allí en ese momento.  Aunque algunos podrían pensar de que Jesús si estuvo allí presente, eso no explicaría el hecho de que Natanael se asombro de tal forma de que exclamo: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios” (versículo 49).

Los ángeles adoran al tres veces Santo

Podemos también mencionar el conocimiento intrínseco de los ángeles de Dios a su Creador, seres que se referían a Dios no solo como tres Personas, sino también como un solo Señor a la vez.

Primero (regresando por un momento al Antiguo Testamento), vemos a los serafines de seis alas que exclaman: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6: 3).  Esta misma escena se repite también en el Nuevo Testamento, en donde aparentemente estos mismos seres con seis alas y muchos ojos también alaban al Señor nuevamente y de la misma manera: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 4:8).  En estos dos casos últimos casos, estos ángeles alaban al Señor llamándolo tres veces santo, y después se refieren a Él como un solo Dios (primero como “Jehová de los ejércitos” y después como “Señor Dios Todopoderoso”).

La Santa Trinidad en la salutación final de San Pablo

Hay también otros pasajes en el Nuevo Testamento en donde se testifica indirectamente de la Santa Trinidad.  En 2 Corintios 13:14, por ejemplo, San Pablo escribe en su salutación final: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.”  Aquí San Pablo habla también del amor de Dios padre, quien manda a su Hijo Unigénito para salvarnos por medio de la gracia y consolarnos por medio de la comunión y consolación del bendito Espíritu de Dios. Son todas diferentes funciones, pero Dios siempre es el mismo.

La Santa Trinidad después de la Resurrección de Cristo

Similarmente en Juan 15:26, cuando Cristo estaba instruyendo a sus discípulos a lo que iba a pasar después de su gloriosa muerte, el Señor Jesús menciona:

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí” [subrayado por énfasis].

De estas palabras también aprendemos que el Espíritu Santo procede del Padre y que eventualmente sería enviado por el Hijo para dar testimonio de las cosas que Jesús nos enseñó cuando estuvo en la tierra.

El Espíritu Santo como un “Él”

Este último versículo también nos va a servir para introducir a otro tópico importante dentro del contexto de la doctrina de la Santísima Trinidad: La Persona del bendito Espíritu de Dios, llamado también en el Nuevo Testamento el Espíritu Santo o el Consolador.

Yo creo que cualquier persona sincera que lea Juan  15: 26 se daría cuenta de que el Señor Jesús se está refiriendo al Espíritu Santo como una Persona (un “él” que en el castellano moderno se escribe como “Él”), pues es en verdad el Espíritu Santo es también Dios, la tercera Persona de la Santa Trinidad.

Ejemplo de secta que degrada a la Persona del Espíritu Santo: Los Testigos de Jehová

Sin embargo, siempre van a ver aquellos que van a tratar de desafiar este concepto convencional dentro de lo que es el cristianismo histórico para tratar de poner el peligro de la fe, si fuera posible, aun de los escogidos.  Por eso, nuestro estudio de la doctrina trinitaria seria incompleta si esta no incluye cierta evaluación básica de por lo menos uno de los dogmas alternativos que ha tratado de encontrar una explicación disyuntiva a lo que Dios ha establecido claramente acerca de su propia persona.

Creo que cuando hablamos de dogmas opositoras a la doctrina trinitaria, lo primero que se nos viene a la mente a la mayoría de nosotros son los Testigos de Jehová, quienes llaman al Espíritu Santo algo así como un tipo de fuerza o energía que emana de Dios:

“…el espíritu santo es la fuerza active de Dios.  No es una persona sino una fuerza poderosa que Dios hace emanar de Él mismo para lograr su santo propósito.”1

Primero noten la falta de reverencia al llamar al bendito Espíritu de Dios solo un “espíritu santo” (con letras minúsculas) precisamente porque para los Testigos, el Espíritu Santo no es una Persona, es decir, no es Dios, sino que para ellos es solo una fuerza o una energía (tal como el viento, la electricidad, o a energía nuclear).

Para defender su doctrina, los Testigos arguyen de que el Espíritu Santo es más bien una “personificación” de Dios2 y típicamente mencionan algunas citas bíblicas tales como Lucas 7:35, en donde dice que la sabiduría tiene hijos; Génesis 4:10, donde dice que la sangre clama; o Romanos 7:11, en donde dice que el pecado mata.

Sin embargo, estos son conceptos abstractos que los autores de las Sagradas Escrituras sabían que no iban a confundir a los lectores en tiempos bíblicos.  No obstante, en términos de literatura moderna, nosotros estamos menos acostumbrados a leer personificaciones de ideas o conceptos abstractos, un hecho que los Testigos perspicazmente han utilizado para construir doctrinas perversas.

La Biblia habla claramente del Espíritu Santo como Persona y como Dios

Sin embargo, aun en nuestros días podemos notar que cuando en la Biblia se habla del Espíritu Santo, se refiere o habla claramente de una Persona Divina, es decir de Dios mismo, la Tercera Persona en la Santa Trinidad.  Las citas bíblicas son innumerables, pero déjenme por favor mencionar solo algunos versículos para ilustrar este hecho que era prácticamente indisputable por muchos siglos.

En Hechos 5: 3-5, por ejemplo, se menciona la triste historia cuando Ananías trato de engañar a San Pedro substraendo dinero de una casa que Ananías había vendido por voluntad propia:

3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?

4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

Aquí vemos primero que Ananías trato de mentir al Espíritu Santo (versículo 3) y sin embargo después leemos que había mentido Dios mismo (versículo 4).  Estos versículos demuestran claramente que el Espíritu Santo es Dios.  Así de simple.  No hay necesidad de darle vueltas al asunto o de buscar respuestas filosóficas o esotéricas a un texto que realmente no presenta inherentemente ningún desafío de interpretación, al menos que uno realmente quiera mal interpretar el pasaje a propósito.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: Todos a la vez moran en corazón del creyente

Podemos regresar también al Capítulo 14 de San Juan por un momento para encontrar más evidencias acerca de la persona y divinidad del bendito Espíritu Santo.   Para esto (y como siempre) sugiero leer todo el Capitulo 14 en contexto (dicho sea de paso este es unos de los capítulos más hermosos de la Biblia).  Sin embargo, por motivos de simplicidad, solamente voy a mencionar los versículos más relevantes para demostrar que el Espíritu Santo es una Persona, y que a la vez, es también Dios.

Recordemos entonces lo que el Señor Jesucristo dijo en aquella oportunidad:

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros….

22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él….

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Creo que en este caso también, las palabras de Jesús son bastante claras y evidentes.  El Señor dice primero en el versículo 17 que el Espíritu Santo “mora con vosotros” y que “estará en vosotros”  (es decir en el corazón de todos los discípulos de Cristo), y después Jesucristo añade que Él mismo y el Padre moraran en aquel que guarda la palabra de Dios (versículo 23).

Creo que el veredicto está bastante claro en los oídos de aquel que sinceramente y con la ayuda de Dios quiere entender.

¿Cómo es eso de que el Padre, Jesús, y el Consolador moraran todos juntos en el corazón del creyente?  Porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios que a la vez se manifiesta en tres personas distintas.  El Padre manda al Espíritu Santo en el nombre de Jesús para consolar al creyente.

Más evidencias bíblicas acerca de la Trinidad

Realmente no creo que necesitemos más versículos o pasajes bíblicos para darnos cuenta de que el Espíritu Santo es una persona divina, y que mora junto con el Padre y el Hijo, y que es consecuentemente también Dios.  Pero en caso de que el lector no está plenamente convencido y sobre todo convertido (lo más certero es que esto se deba a su conexión con alguna de estas sectas que niegan la doctrina trinitaria), he incluido al final de este ensayo algunos versículos adicionales que le permitirán ver por sí mismo (o por misma) que el Espíritu Santo no puede ser ninguna fuerza o energía.3

También he añadido un enlace a otro ensayo del pastor bautista Pablo Santomauro en donde él también explica muy claramente porque el Espíritu Santo no puede ser simplemente la fuerza activa de Dios.  Las razones son también muy lógicas: Una “fuerza” no puede tener los tres atributos primarios de la personalidad que son la mente, la voluntad y las emociones.4  

Realmente hay mucho material en el Internet que habla sobre el Espíritu Santo y la Santa Trinidad, pero no todo lo que parece ser cristiano es realmente cristiano (como dice ese antiguo proverbio “no todo lo que brilla es oro”), y por eso es necesario recordar que el mismo Espíritu Santo que inspiro a todos los autores de la Biblia nos advirtió también que en los tiempos finales habrán muchos falsos profetas que trataran de engañar aun si fuese posible a los escogidos (Mateo 24: 24).

Guardando reverencia y respeto al Espíritu Santo

Por último, uno siempre tiene que tener cuidado cuando uno habla de Dios.  Puede ser que quizás por ignorancia, al sacar conclusiones preliminares propias o (como acontece mucho más a menudo) al aceptar las opiniones de otras sectas o religiones, uno podría estar degradando la persona de Dios mismo.

Acordémonos que fue Jesucristo mismo el que dijo que el pecado imperdonable era el blasfemar contra el Espíritu Santo (Marcos 3:22-30). Aunque este pasaje bíblico presenta sus propios desafíos de interpretación (y analizarlo aquí nos obligaría a salirnos del tópico principal5), lo que uno debe siempre de recordar es que a Dios uno siempre tiene que tenerle reverencia y respeto.

Sé que esta última declaración le podría parecer innecesaria (para todo aquel que se profese ser un seguidor de Cristo), pero creo que es tan importante que se merece correr ese riesgo.

Dios es el Creador del Universo y nosotros nos tenemos que acordar siempre que somos solo polvo.  Dios no solo es el Omnipotente, el Omnisciente y el Omnipresente, es también un Dios de amor que se preocupa en Ud. personalmente, y que le sigue intensamente todas las acciones de su vida, y quien no titubeó en ningún momento mandar a su propio Hijo Único para que por medio de su muerte, al creen en Jesús, nosotros podamos encontrar la salvación (Juan 3: 16).

Pensamientos finales y conclusión

El misterio de la Santa Trinidad es uno de los dogmas más esenciales dentro de la fe cristiana.  Aunque es un término que no se encuentra específicamente en las Santas Escrituras, toda la Biblia habla y testifica de un solo Dios que se manifiesta en tres personas esencialmente iguales; es decir, iguales en esencia pero diferentes en función: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.  No creo que es un concepto perfecto porque la mente humana es demasiado imperfecta como para comprender todos los misterios eternos de un Dios Omnipotente, pero aun así, soy de la opinión que el concepto trinitario es sin embargo el concepto más claro que nosotros como seres humanos podemos lograr a comprender con nuestro limitado entendimiento.

Pienso también que como seres humanos, nosotros tenemos que comprender y sobre todo tenemos que aceptar nuestras limitaciones y no tratar de ir más allá de lo que Dios ha escogido mostrarnos (especialmente no ir a fuentes extra bíblicas para encontrar información no revelada).  Recordemos que San Pablo mismo, a pesar de haber estado en el tercer Cielo (2 Corintios 12:2), él mismo nos dijo con toda humildad de que en parte conocemos y en parte testificamos (1 Corintios 13: 9).  Recordemos que las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, más las reveladas son para los creyentes, para que sirvamos siempre al Único y Verdadero Dios: Jehová de los Ejércitos (Deuteronomio 29:29).

Por último, el misterio de la Santa Trinidad seguirá siendo un gran misterio de amor de Dios para con nosotros, humanos imperfectos y con poder de razonamiento limitado, seres imperfectos que a pesar de ser pecadores, Dios mismo se encarno en forma de hombre para darnos la salvación eterna, y en este mundo la consolación del Espíritu de Verdad.  Creo entonces que por el momento será un misterio para nosotros porque en este mundo nunca vamos a tener un conocimiento total.  En parte conocemos y en parte testificamos, más cuando venga lo perfecto lo que es en parte se acabara:

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios [Padre] fue manifestado en carne [Hijo], justificado en Espíritu [el Espíritu Santo]…” (1 Timoteo 3: 16)

Amén.

Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "En Defensa de la Santa Trinidad: Nuevo Testamento (Parte 3)," en Cristianismo.CC, noviembre 26, 2011, http://cristianismo.cc/2011/11/en-defensa-de-la-santa-trinidad-el-nuevo-testamento-3-de-3/.

Notas:

1) Razonamiento de las Escrituras (Reasoning from the Scriptures [New York: 1985], 85), libro publicado por la organización Watch Tower de los Testigos de Jehová (en el inglés original): “…the holy spirit is the active force of God. It is not a person but is a powerful force that God causes to emanate from himself to accomplish his holy will”.


2) Ibid., 85.


3) Como siempre, recomiendo leer todas las citas bíblicas que yo u otros mencionan en contexto.  Sé que esta parece ser una tarea monumental, y lo es, pero es sin embargo es también necesaria.  La lista que presento a continuación demuestra que el Espíritu Santo es una persona divina, la tercera en la Santa Trinidad.  Esta lista no pretende ser en ningún momento exhaustiva, pero si más bien podría ser el comienzo de un largo recorrido en busca de la verdad:

El Espíritu Santo da testimonio (Juan 15: 26 y Romanos 8: 16); el Espíritu Santo guía a la Verdad (Juan 16: 13); el Espíritu Santo glorifica (Juan 16: 14); el Espíritu Santo dirige la evangelización (Hechos 16:6); el Espíritu Santo intercede (Romanos 8:26-27); el Espíritu Santo envía (Hechos 13:4); el Espíritu Santo toma decisiones en el seno de la Iglesia (Hechos 15:28 y Hechos 20:28); el Espíritu Santo provoca profecía (Hechos 11:27-28 y Hechos 21:11); el Espíritu Santo ordena (Hechos 11: 12 y Hechos 13:2); el Espíritu Santo da dones (1 Corintios 12:11); el Espíritu Santo revela (Lucas 2:26); y por último el Espíritu Santo habla frases enteras (Hechos 8: 29). 


4) Pablo Santomauro, “¿Es el Espíritu Santo una Persona?”  Enlace actualizado en Agosto 9th, 2016.


5) Si Ud. está interesado en aprender más acerca de la interpretación tradicional de este último pasaje en particular, podría leer quizás una de las interpretaciones más aceptadas (dentro de la fe cristiano evangélica) en el website del Ministerio GotQuestions.org: ¿Cuál es la blasfemia contra el Espíritu Santo?