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La Ética Bíblica Cristiana: La Imagen de Cristo y la Conducta del Creyente

A diferencia de los demás sistemas morales, la ética bíblica cristiana no se centra solamente en la naturaleza del ser humano y en su comportamiento apropiado para con los demás.  La ética cristiana también se enfoca en la naturaleza moral de Dios, quien, por medio de su bendito Espíritu Santo, busca perfeccionar la imagen de Cristo en el ser humano, afectando su comunión para con Dios y su comportamiento para con los demás.

La imagen de Dios en el hombre

Aunque al comienzo el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26, 9:6), algo paso con esa imagen después de la caída de Adán y Eva.  Si bien es cierto que esta imagen no desapareció por completo o fue dañada de una forma irreparable, si fue afectada de alguna forma u otra por el pecado.  Es decir, el ser humano todavía contiene ciertos elementos de tal imagen como para tomar una decisión positiva al llamado de Cristo en su vida (Giles, 55).  Aun entre aquellos quienes nunca han escuchado el Mensaje de Salvación, hay todavía en ellos cierto mecanismo de discernimiento, el cual opera por medio de sus conciencias, para poder distinguir el bien del mal (Lacueva, 46; Romanos 2:14–15).

La imagen de Cristo en nosotros

La imagen de Dios en nosotros puede ser perfeccionada por medio de la obra redentora de Cristo, quien nos enseñó a imitarlo (Mateo 11:29; 1 Juan 2:6), para poder así poder resplandecer más claramente la imagen de Cristo en nosotros (Romanos 8:29; 2 Corintios 3:18).  Sin embargo, si somos como espejos llenos de lodo, no vamos a poder reflejar la luz del sol en nosotros (comparar Mateo 5:14 y Juan 8:12), pues, aunque todo lo bueno procede de arriba, del “Padre de las luces” (Santiago 1:17), un testimonio hablado es efectivo solo cuando nuestras acciones reflejan nuestras palabras, y por eso nuestros valores cristianos se manifiestan por medio de nuestras acciones benignas con respecto a todos, especialmente con los más necesitados (Santiago 1:27 en versiones DHH, NBD, NBLH, etc.; cf. 1 Timoteo 6:14 y Judas 1:12,24).

Entendemos, entonces, que después de la Caída, la imagen de Dios en el ser humano se “oscureció y deterioro” (Lacueva, 115), y que desde allí “…el hombre debe reencontrar su norma en la voluntad de Dios, conforme Él la ha revelado” (Lacueva, 140).  Las preguntas que nosotros debemos de tratar de contestar son entonces ¿Cómo debe funcionar la imagen de Dios en nosotros?  En otras palabras, ¿Cuáles son las características morales de Dios que debemos de imitar?

Como debe operar la imagen de Cristo en el ser humano

Administración con responsabilidad

La Biblia menciona los pasos específicos que podemos tomar para lograr renovar la imagen de Dios en nosotros, y aquí podríamos empezar con la primera responsabilidad que Dios le dio al hombre aun antes de caer en pecado, es decir, la de señorear sobre la tierra con justicia (Génesis 1:26).  Hoy en día, esta responsabilidad incluye evidentemente la buena mayordomía con respecto al cuidado del planeta, el respeto hacia el medio ambiente, la ayuda a los pobres y necesitados aun cuando estos vivan en otros países, pero todo esto es algo que podemos hacer sin tener que trabajar con aquellos elementos seculares quienes podrían tener agendas mixtas (cf. Giles, 316; Charisma News).

La santidad

También debemos de incluir la santidad de Dios como una característica divina que se puede y debe imitar.  San Pedro, por ejemplo, nos recuerda un importante mandato del Antiguo Testamento que lo relaciona con Jesucristo: “…porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16, RVR1960; Criswell, 1766a) pues sabemos que fuimos rescatados o comprados de la esclavitud del pecado con “la sangre preciosa de Cristo” quien fue a su vez como un “cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19, RVR1960; Criswell, 1766b).

La conciencia

La imagen divina de Cristo también puede operar en nosotros por medio de un sistema de discernimiento moral que funciona por medio de la conciencia, aquella facultad inherente al ser humano, que gobierna nuestras acciones e impone un código ético que se puede desarrollar bajo diferentes influencias ambientales y culturales (Romanos 2:15; Giles, 190).  Más aún cuando tenemos una “conciencia instruida,” está también nos va a servir como norma de conducta apropiada (Lacueva, Lección 14 en p. 100), y se logra por medio de la conversión para servir “al Dios vivo” (Hebreos 9:14).

Comportamiento y toma de decisiones

La sangre bendita de Jesucristo, derramada por nosotros en el Calvario, nos purifica de nuestros pecados, y así Dios nos declara limpios ante su presencia.  De allí, la obra santificadora del Espíritu Santo continúa obrando en nosotros, en nuestro diario comportamiento y toma de decisiones.  El nuevo estado de una conciencia purificada no significa que vamos a perder nuestra conciencia innata, sino que más bien vamos a continuar teniendo este mismo don de discernimiento, para poder escoger el bien y rechazar el mal; pero ahora nuestros sentimientos van a ser más puros, vamos a ser más honestos con nosotros mismos, algo que un corazón no redimido teme profundamente hacer (Kendall, 230).

El libre albedrio

Por último, el libre albedrio es una cuarta característica divina que Dios puede utilizar, por medio de su bendito Espíritu Santo, para pulir la imagen gloriosa de Cristo en nosotros (Giles, 192).  Se define libre albedrio como la capacidad del ser humano para poder de elegir y tomar sus propias decisiones (Génesis 2:16-17; Proverbios 1:29; Marcos 8:34; Juan 1:12, 3:16).  Aunque Dios no nos ha creado como robots para obedecerle automáticamente, también es verdad que en nuestro estado original de depravación nosotros no podemos escoger sin que haya primero directa intervención divina (Juan 6:44, 6:65).

El primer paso es siempre la conversión

Entonces, solo cuando el Padre nos quita las vendas que cubren nuestros ojos, allí recién vamos a poder ver la luz y tener la capacidad de escoger el camino a seguir (Salmos 32:8; Juan 8:12).  Es mi convicción que Dios, por su Omnisciencia, sabe de antemano quien va a tomar la decisión correcta y quien no; aun así, creo que Cristo murió por todos, aunque es evidente también que no todos van a aceptar esa salvación inmerecida.  Lo importante es saber que Dios es amor, y que Él si quiere que todos se salven (Ezequiel 18:32; Juan 3:16; 1 Timoteo 2:4).

La voluntad de Dios.

Cuando uno acepta voluntariamente la oferta de salvación por medio de Cristo Jesús, Dios comienza a obrar en nosotros por medio del Espíritu Santo.  Esta obra es importante porque como seres humanos nosotros necesitamos tener ese sentido de dirección y propósito que solo el Señor nos lo puede brindar (Salmos 143:8-10).  Tiene que haber en nosotros entonces una predisposición a querer cumplir la voluntad de Dios.

Lo importante no es solo conocer la voluntad de Dios (Ef. 1: 9; 5: 17; Col 1: 9,10), sino también hacerla (Salmos 40:8; Mateo 6:10; 7: 21; Lucas 12:41-48; Juan 7: 17; Efesios 6:6; Santiago 1:22-25).  Además, debemos de notar que hay una diferencia entre “conocer” y “saber” la voluntad de Dios.  La Biblia menciona ambas, pero siempre enfatiza el “hacer” la voluntad de Dios (Juan 4: 34 y como citamos ya antes Mt. 6:10, 7: 21; Jn. 7: 17; Ef. 6: 6).  Saber es solo una función mental, pero conocer se obtiene solo por experiencia, en el diario caminar con el Señor, a la hora de tomar la cruz para seguir el camino angosto.  Si, es verdad, “Nosotros tendemos a querer conocer la voluntad de Dios antes que hacerla, pero Dios quiere que andemos con Él, aprender a andar como Él anduvo” (Goff, 1-2, 4-5; cf. Romanos 12:2).

Carlos Chapa

Si desea citar este artículo (Chicago/Turabian):

Carlos Chapa, "La Ética Bíblica Cristiana: La Imagen de Cristo y la Conducta del Creyente," Cristianismo.CC. Visitado el 23 Julio, 2017, http://cristianismo.cc/mensajes-cristianos/la-etica-biblica-cristiana-la-imagen-cristo-la-conducta-humana/.

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Notas:


W. A. Criswell, Paige Patterson, E. Ray Clendenen, et al., eds., Holy Bible – Baptist Study Edition NKJV (Santa Biblia – Edición de Estudio Bautista NKJV). (Nashville: Thomas Nelson, 1991). Comentario original (1 Peter 1:13-16): “The believer’s living hope, based on his new birth, should lead to: (1) practical obedience and (2) growth in holiness. Holy living is motivated by a God-fearing faith that does not presume upon the redemption that was purchased at so great a cost (vv. 18, 19).” Comentario original (1 Peter 1:18-19): “‘Conduct’ refers to our ‘manner of life.’ The term ‘redeemed’ is a word generally used for the purchase of slaves with money. Such corruptible resources, however, did not purchase salvation. The cost of human ransom from the slavery of sin was the honored and precious blood of Christ (cf. Heb. 9:14, note, on the atonement).” 


James E. Giles, Bases Bíblicas de la Ética (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2010).


Guillermo Goff “Caminando en la Voluntad de Dios: Presuposiciones Fundamentales.” Presentación PowerPoint de clase, La Biblia y Los Asuntos Éticos en el Southwestern Baptist Theological Seminary (Seminario Teológico Bautista del Suroeste), Fort Worth, TX, 18 de julio del 2016.


R. T. Kendall, Understanding Theology, Volume Three (Entendiendo Teología, Volumen Tres) (Ross-shire, Great Britain: Christian Focus, 2001), p. 230. Comentario original: “This means total honesty with ourselves, something the unregenerate (unconverted) man is afraid to do.”


Francisco Lacueva, Ética Cristiana, vol. X, Curso de Formación Teológica Evangélica (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 1975).


Michael Snyder, “Did the United Nations Just Introduce a New World Order?” (¿Acaba de Presentar las Naciones Unidas un Nuevo Orden Mundial?),” Charisma News. Visitado el 1 de agosto, 2016. http://www.charismanews.com/opinion/52333-did-the-united-nations-just-introduce-a-new-world-order.

Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: El Hombre Íntegro en la Poesía Hebrea

La integridad es un término que sugiere que la persona que la posee se caracteriza por ser simple, veraz, noble, sincero de corazón y en sus intenciones. 1    Es la virtud de mantener un apoyo o respaldo fiel a un estándar de valores; 2  y en este caso, por supuesto, se refiere al hombre o a la mujer que es fiel en obras y en palabras a los principios divinos.

Características del hombre integro

Con respecto a las características que la componen, podemos encontrar muchas enseñanzas éticas y morales en la poesía hebrea del Antiguo Testamento, y por eso aquí me limitare a mencionar principalmente a las que encontramos en los libros de Job y Salmos. 3

Temor a Jehová

David perdona la vida a Saúl en En-gadiUna de las primeras cosas que menciona el rey Salomón al comienzo de sus Proverbios es que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová (Pr. 1:7a), y en realidad en toda la Biblia (incluyendo en la poesía hebrea) vemos que el hombre con integridad espiritual tiene temor a Dios no solo como una forma de “profunda reverencia a Dios”, 4 sino también aun en su forma más literal (Job 31:23). 5

El papel que desempeña la integridad en la vida del creyente es muy importante, y esta se manifiesta aun en las situaciones más complejas de la vida.  El caso de Job es quizás uno de los ejemplos más dramáticos que podamos ver en toda la Biblia; pues aún de las circunstancias más difíciles, y aun cuando su propia esposa lo incita a pecar, con todo esto, Job retiene su integridad y temor a Dios (Job 27:4–5).

No depende en las circunstancias

De este gran hombre de Dios, entonces, podemos aprender algunas cosas acerca de lo que significa también mantener la pureza de su integridad cuando es probado con fuego.  El hombre íntegro no maldice a Dios (Job 2:9,10), al contrario, lo bendice (Sal. 26:12).  Aun cuando podría lamentarse y quejarse cuando sus circunstancias son las más difíciles, el hombre íntegro confía plenamente en Dios (Sal. 25:21;26:1; Job 31:35; Pr.10:9).

Rechaza el pecado 

El hombre moral no va a ser perfecto, pues perfecto solo es Dios, y por consiguiente el hombre íntegro va a pecar también.  Pero cuando lo hace, se arrepiente de sus transgresiones y los confiesa, no los encubre (leer en contexto Job 31:33).  Con todo esto, sus pecados se podrían describir más que nada como accidentales, no intencionales, puesto que generalmente no va a sucumbir a pecados tan grotescos como la idolatría, ya sea en su forma original, que lo relaciona a creencias paganas (Job 31:26), como también en la forma de ídolos espirituales que todavía afectan al hombre, aun en nuestros propios días (Job 31:24-25).  El hombre íntegro por consiguiente va a adorar solo y exclusivamente a Jehová, no a dioses vanos, deleitándose diariamente en su ley y mandamientos (Sal. 1:2).

Mantiene rectitud moral y espiritual  

Con respecto a las relaciones humanas, el hombre con características de rectitud no participa de las obras de los malos; ni se sienta con ellos en las mesas de iniquidad (Sal 1:1; 26:4,5).  No conspira tampoco contra aquellos que son vulnerables social o económicamente; sino que, al contrario, los ayuda, promoviendo así aquel tipo de justicia social que los profetas del Siglo VII tanto trataron de infundir a sus contemporáneos (Sal. 24:4 y 26:10; Job 31:13-21,31,39).

El hombre íntegro se cuida de no pecar aun en su corazón (Job 31:1,9; Sal. 24:4); tampoco miente o levanta calumnias contra su prójimo (Job 31:5; Sal. 15:2), al contrario, siempre habla la verdad (Sal. 15:2), honrando a aquel que teme a Dios y menospreciando al vil (Salmos 15:4).

Resultados de vivir íntegramente

Las contribuciones, consecuencias, y resultados de vivir una vida llena de integridad serán visibles en muchas y diversas formas.  En la tierra, el hombre íntegro morará con seguridad (Deu. 28:1-14), teniendo la confianza que su pie no resbalará (Sal 15:5), y disfrutando así mismo de bendiciones materiales y sobre todo espirituales (Sal 1:3; 24:5).

Aun en tiempos de tribulación, el hombre íntegro esperará pacientemente en el Todopoderoso para su eventual bendición y restauración (Job 42:10-17).  A las finales, el futuro eterno de aquel que teme a Dios resplandecerá aún más, pues por siempre y para siempre él disfrutará de la presencia de Dios y morará en el santo reino de su Creador (Sal. 15 y 25).

Conclusión

Entonces vemos que el hombre íntegro, de acuerdo a la poesía hebrea, se caracteriza por tener una profunda reverencia a Dios, manteniéndose fiel a sus principios aun en las circunstancias más difíciles.  La persona con principios va a exhibir una rectitud moral y espiritual en su trato para con el prójimo, cuidándose de no pecar aun con sus ojos o con su corazón.  Por consecuencia, el hombre íntegro habitara confiadamente en esta vida, y en la postrera, gozara de la presencia del Señor eternamente.

.CC

Si desea citar este artículo (Chicago/Turabian):

Carlos Chapa, "Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: El Hombre Íntegro en la Poesía Hebrea," Cristianismo.CC. Visitado el 23 Julio, 2017, http://cristianismo.cc/mensajes-cristianos/etica-cristiana-el-hombre-integro-poesia-hebrea/.

Notas:

  1. Bible Study Tools: International Standard Bible Encyclopedia. “Integrity”.  Visitado el 25 de junio del 2016. http://www.biblestudytools.com/dictionary/integrity/.
  2. Chad Brand, Charles Draper, et al., eds., “Integrity,” Holman Illustrated Bible Dictionary (Nashville, TN: Holman Bible Publishers, 2003), 827.
  3. Este artículo está basado en un proyecto que el profesor Goff, del Southwestern Baptist Theological Seminary, nos dejó en su clase de ética, pero para este website, añadí información adicional al ensayo original.  Las directrices para esta asignación fueron las siguientes: “La literatura de Poesía del A. T. contiene mucho sobre la sabiduría, la cual es la filosofía de vida para los antiguos seguidores de Dios. Uno de los términos más usados es la idea de la integridad. Analice los Salmos 1, 15, 24, y especialmente cap. 26; Job 2 y 3; y todo de Job 31 (es la mejor ilustración de la integridad en el A. T.); Prov. 10: 9; 19: 1; y 20: 7.  Ahora escriba una reflexión breve de hasta de una página sobre el papel de la integridad en la vida del creyente. ¿Cuáles son las características que la componen y cómo contribuye la integridad a la buena marcha de la vida del seguidor de Dios?”
  4. Goff, William ‘La Biblia y Los Asuntos Éticos’. Presentación en video, Unidad 4, Fort Worth, TX, junio 20, 2016.
  5. Ver también: “Alguien que teme a Dios tiene temor de desilusionarlo, pero el temor a Dios produce gozo y plenitud en la persona que lo posee.  En Job:24-14, ‘temed al Señor’ se usa como análogo de servirle ‘con integridad y en verdad’.  En este temor hay un elemento de responsabilidad humana; ‘escogeos hoy a quien sirváis’ (24:15).  Dios no fuerza la fe a quienes no quieren tenerla.” Chad Brand, Charles Draper, et al., eds., “Fe, fiel: terminología hebrea.” Diccionario Bíblico Ilustrado Holman Revisado y Aumentado (Nashville, TN: B&H Español, 2014), 606.

Ética Cristiana Aplicada: Dictadura y Libertad de Cultos

Promoviendo libertad religiosa

Promoviendo libertad religiosa

Un tema de actualidad que se está comentando mucho últimamente entre los círculos cristianos tiene que ver con la posibilidad, ahora aparentemente bastante real y verdadera, de que muy pronto vamos a estar sufriendo de una desatada persecución contra los cristianos en los Estados Unidos.  Aunque hasta hace poco el tema de persecución cristiana en este país era un tópico que parecía circular solamente en las publicaciones sensacionalistas o de las teóricas de conspiración, desde el año 2,015 ya estamos comenzando a escuchar a diversos pastores, periodistas y otras personalidades cristianas hablar sobre el tema, grandes hombres de Dios tal como Rod Dreher, Carl Gallups, Billy Graham, John MacArthur, Todd Friel, entre otros.

Situación hipotética

En una situación hipotética, aunque bastante posible en nuestros tiempos, estaré en esta oportunidad analizando como el cristiano debe de responder a la autoridad de un gobierno dictador; en particular, uno que restringe o suprime totalmente muchas de las leyes que hoy en día las consideramos derechos inquebrantables.  Tal acontecimiento podría suceder de la noche a la mañana.  Por ejemplo, como posible consecuencia de una ley marcial, la cual que se podría establecer como resultado inmediato de un enorme desastre natural, tumultos callejeros, o inclusive después de un inmenso colapso financiero.

Entonces, para poder discernir mejor acerca sobre cuál debe ser el comportamiento moral del creyente ante una dictadura en este país, es importante examinar primero lo que la Biblia dice sobre el rol del gobierno y sobre nuestras obligaciones para con las autoridades en “tiempos normales” (Cevallos, Morris, 218).

De acuerdo a principios éticos cristianos, el comportamiento “estándar” o “predeterminado” del creyente debe ser la sumisión al estado.  Este es el principio básico que San Pablo además explica claramente en Romanos 13:1-7 (ver también Tit. 3:1, 2).  Uno debe someterse (vv.1,5) y apoyar (vv.6-7) a las autoridades civiles porque estas están establecidas por mandato directo de Dios (v.1).  Uno además debe de respetarlas no solo porque llevan “la espada”, es decir pueden castigar al impío (v.4); sino también por motivos de conciencia (v.5), la cual debe ser la principal motivación para el creyente.  Un tercer punto algo similar, sería que, usando nuestro soporte financiero (vv.6-7; cf. Lc. 20:25; cf. Lacueva, 212) y el apoyo moral (v.5b; cf. 1 Pe. 2:17), el gobierno tiene (entre otras obligaciones) la responsabilidad de castigar al impío (v. 4).

Escenario #1: Dictadura corrupta, pero con libertad de culto

Ahora, regresando a nuestro caso hipotético, ¿Qué pasaría si en el país donde uno vive se levanta un dictador sumamente corrupto e inmoral, pero que (en un primer escenario) no impida la libertad de cultos? ¿Deberíamos de obedecerle aun en cuanto a su condición moral?  MacArthur aparentemente pensaría que sí, pues para él, “las autoridades superiores” en el versículo 1 se refieren a: “Todos los funcionarios de la autoridad civil sin considerar su competencia, moralidad, sensatez o cualquier otra condición” (MacArthur, Ro. 13:1).  Además, debemos de notar también, que el que se opone a la autoridad, acarrea para sí mismo condenación (v.2).

Aunque esta actitud de Pablo podría parecer a muchos cristianos demasiado sumisa y favorable con respecto al gobierno (Cevallos, 216), “Es claro que hay límites a esta sumisión” (217).  MacArthur también opina de una forma bastante similar, y para sostener su argumento, cita un buen número de pasajes bíblicos (Éx. 1:17; Dn. 3:16–18; 6:7, 10; Hch. 4:19).

Escenario #2: Dictadura corrupta, pero sin libertad de culto

Persecución cristiana del ISIS

Persecución cristiana del ISIS

Por eso, en nuestro ejemplo hipotético, supongamos finalmente que este dictador ahora comience a perseguir a los cristianos y no nos deje (entre otras cosas) compartir la Palabra con otros (cf. Giles, 260), en este segundo escenario, ¿Debemos de continuar sometidos a este tipo de autoridad?  En mi humilde opinión, la respuesta seria “no.”  Aunque considero que todavía podemos respetar aquellas leyes justas que todavía quedan, no lo debemos hacer con aquellos mandatos específicos que colapsan directamente con nuestras ordenanzas divinas.  Por supuesto, va a ver siempre casos más dramáticos tales como lo que pasó en Alemania en los años previos a la Segunda Guerra Mundial  (cf. Giles, 265, 266) o lo que va a pasar en el futuro según Apocalipsis 13.  En estos últimos casos extremos, mi opinión es que nuestra oposición al estado si tendría que ser total y definitiva.

Situaciones Extremas

Como regla general, entonces, cuando hay un conflicto entre las leyes civiles y divinas, es nuestra obligación moral como cristianos de obedecer únicamente a las leyes divinas. “En un conflicto de deberes, hay que escoger siempre el valor más alto. Por ejemplo, en la alternativa de tener que obedecer a Dios, o a una autoridad humana, es menester obedecer a Dios, arrastrando las consecuencias” (Lacueva, 135).

Ejemplos de estos mandatos específicos que van en contra de nuestros principios éticos y espirituales lo podemos encontrar en la lista de citas de MacArthur que acabo de mencionar.  Entre estas citas destaca en mi opinión Hechos 4:19-20 (Escenario #2: cuando no hay libertad de culto, es decir, aquí restringieron totalmente el derecho los apóstoles a compartir la Palabra de Dios), la cual registra la primera respuesta que Pedro y Juan dieron a las autoridades judías cuando estas les prohibieron hablar sobre el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Lacueva, 212).

Otro segundo caso extremo entre las citas que MacArthur menciona tiene que ver con las parteras y el nacimiento de Moisés (Éx. 1:16-17).  En aquellos tiempos, el Faraón (es decir el rey del antiguo Egipto) había mandado a matar a los bebes varones en el momento del nacimiento. Sin embargo, las parteras desobedecieron al Faraón pues temieron aún más a Dios (v. 17) que, y por eso escogieron dejar vivir a los bebitos.

En ese entonces todavía Dios no había promulgado los Diez Mandamientos en el cual iba a figurar la ordenanza de no matar, pero evidentemente las parteras sabían, por las leyes de Dios escritas en sus conciencias (Ro. 2:15), que era malo matar y por lo tanto no lo hicieron. El resultado fue que Dios vio con agrado las acciones de las parteras y las bendijo (v.20).  La orden, en este caso, no era solamente salvar la vida de los bebitos varones, por supuesto.  Sino la orden era más bien no matar a ningún ser humano como regla general, lo que se conoce como el principio de la santidad de la vida (Giles, 42, 83-85, 272, etc.; Lacueva, 65).

Carlos Chapa

Si desea citar este artículo (Chicago/Turabian):

Carlos Chapa, "Ética Cristiana Aplicada: Dictadura y Libertad de Cultos," Cristianismo.CC. Visitado el 23 Julio, 2017, http://cristianismo.cc/mensajes-cristianos/etica-cristiana-aplicada-dictadura-y-libertad-de-cultos/.

Notas Bibliográficas:

Juan Carlos Cevallos, Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 19: Romanos. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2006).

James E. Giles, Bases Bíblicas de la Ética (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2010).

Francisco Lacueva, Ética Cristiana, vol. X, Curso de Formación Teológica Evangélica (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 1975).

John MacArthur, Biblia de Estudio MacArthur (Edición digital sin números) (Nashville, TN: Thomas Nelson, 1997).

Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: La Ley Moral de los 10 Mandamientos

En el pasado, a los Diez Mandamientos también ses le ha llamado la Ley Moral del Antiguo Testamento. 1 Sin embargo, la Ley Moral incluye, según James Giles, no solo a los Diez mandamientos, sino también abarca “las normas presentadas para ayudar a los seres humanos a vivir en armonía y con propósito.” 2 Puesto que Giles reconoce que puede haber “diferencia de opinión” acerca de la clasificación de algunas leyes en general, 3 aquí vamos a enfocarnos en los Diez Mandamientos como una representación valida y absholuta de la Ley Moral en la Legislación Mosaica.

La vigencia de la ley moral de los 10 Mandamientos

Ahora bien, con respecto a una pregunta planteada muy a menudo, “¿Todavía necesitamos la ley moral del Antiguo Testamento para ayudarnos ser buenos cristianos?”, 4 yo respondería afirmativamente ya que esta solo nos invita a analizar la ayuda potencial que los Díez Mandamientos tienen en relación con el comportamiento moral del cristiano; es decir, si estos nos pueden ayudar a ser “buenos cristianos”. No se habla aquí de “obedecer” la Ley Mosaica, lo cual incluye generalmente la idea de hacer las obras de la Ley (o, usando la terminología católica romana, las “obras de caridad”) como una forma de ganarnos el derecho al cielo, lo cual sería una interpretación equivocada de la Ley Divina (es decir la ley que, según Tomás de Aquino, se refiere a la manifestación de la “ley eterna” que está contenida o revelada en las Sagradas Escrituras 5 ).

Es importante enfatizar tal diferencia puesto que hay mucha confusión hoy en día entre los cristianos evangélicos que suponen que los Diez Mandamientos no son relevantes para el día de hoy. La premisa o presuposición (o como diría el español Lacueva el “presupuesto”) aquí de tal falacia es, sin embargo, correcta: Los cristianos no estamos bajo la ley: “El cristiano no tiene que someterse a las reglas de la ley.” 6 Nosotros estamos bajo la gracia y somos guiados por el Espíritu Santo (Rom. 6:14, Gál. 5:18).

Principios extraídos de los 10 Mandamientos

No obstante, si hablamos de los principios extraídos de los Diez Mandamientos (la ley moral mosaica), de hecho, que podríamos afirmar categóricamente que el Decálogo si provee las bases para la construcción de principios éticos que si son pertinentes para el día de hoy. Se podría decir, entonces, que los cristianos si estamos obligados a guardar los estándares que estas leyes representan. 7

La Ley y el pecado

Hay varias razones para leer y guardar estas enseñanzas del Antiguo Testamento en general. Primero, yo diría que la Ley Moral define lo que es pecado.  Por ejemplo, si en una iglesia la gente camina sobre el pasto, eso sería algo que no se ve bien.  A lo máximo, se podría decir que este caminar constituye un comportamiento inadecuado o impropio.  Pero esta gente no estaría haciendo nada prohibido al menos que alguna autoridad eclesiástica ponga un signo que diga “No Caminar”.

En este segundo caso, después, si alguien camina sobre el pasto, la persona ahora si estaría infringiendo un mandato o norma de la iglesia: Estaría desobedeciendo las reglas de la iglesia local.  La Ley Moral, los principios que los Diez Mandamientos representan para nosotros, son en esta última analogía ese signo en el pasto de la vida; es decir, el código mosaico entonces define lo que es pecado y lo que no lo es.

Este es básicamente mi interpretación de Romanos 7:7: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: ‘No codiciarás.’”

La Ley y la Gracia

Por otro lado, la ley era solamente para los que estaban “bajo la ley” (es decir para los judíos), tal y como lo menciona Giles cuando cita Romanos 3:19,20. 8   La ley tampoco nos justifica ante Dios, ni tampoco nos limpia del pecado, sino que somos salvos por gracia solamente (Efe. 2:8-9).  Otra forma de explicar esto es que las obras de la ley, por ejemplo, no nos redimen de nuestras iniquidades, sino que somos salvos por medio de la gracia redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  La Ley entonces no nos limpia del pecado, sino que (entre otras cosas), lo define.

Entonces, aunque no estamos “bajo la ley“, este principio básico nos podría llevar a una conclusión equivocada; nuevamente, que la ley moral mosaica no tiene relevancia para nuestros días (como algunos afirman 9 ).  Sí que la tiene.  El desafío es extraer los principios de este código que son importantes para nuestros propios días.

Ejemplo de aplicación: La idolatría

Por ejemplo, con respecto al primer mandamiento “No tendrás otros dioses delante de mí” (Exo. 20:3), 10 al comienzo parecería que este ya no es un mandamiento necesario en nuestros días, ya que muy pocos todavía adoran a Baal, Astarte, Moloc o Quemós.

Pero la verdad es que, aun en el día de hoy, nosotros todavía podemos crear nuestros propios “dioses” si dejamos que otras personas, circunstancias o pasatiempos tomen prioridad.  Sospecho que, para muchos de nosotros, en estas semanas estamos siendo tentados a limitar nuestro tiempo de oración y de lectura de la palabra de Dios con el fin de ver la tal-llamada Copa América.  En realidad, en mi parecer, no hay nada intrínsecamente incorrecto en ver deportes, pero si estos comienzan a crear barreras para nuestra diaria comunión con Dios, el deporte podría entonces convertirse en nuestro ídolo.

En este sentido, el primer mandamiento, como los Diez en general, si tienen relevancia para nosotros. Solo hay que saber cómo aplicarlos en nuestros días, y para eso tenemos la asistencia del Espíritu Santo (1 Cor. 10:13), Quien escribe la ley en nuestras mentes y corazones (Jeremías 31:33), para guardarlas — no por obligación y al pie de la letra — sino porque estas son o representan la voluntad de Dios, Quien, por medio de su Espíritu Santo, vive en nosotros, y nos guía en nuestro diario caminar. Amén.

.CC

Si desea citar este artículo (Chicago/Turabian):

Carlos Chapa, "Ética Cristiana y el Antiguo Testamento: La Ley Moral de los 10 Mandamientos," Cristianismo.CC. Visitado el 23 Julio, 2017, http://cristianismo.cc/mensajes-cristianos/etica-ley-moral-diez-mandamientos/.

Notas:

  1. (i) Juan Calvino llamó a los Diez Mandamientos la ley moral al relacionarla así, por ejemplo, en un título de sus obras “Explicación de la Ley Moral (Los Diez Mandamientos)”. John Calvin, Institutes of the Christian Religion & 2, ed. John T. McNeill, trans. Ford Lewis Battles, vol. 1, The Library of Christian Classics (Louisville, KY: Westminster John Knox Press, 2011), 367. (ii) “La ley moral se encuentra resumida en los diez mandamientos, los mismos que fueron dados por voz de Dios en el Monte Sinaí, y escritos por Dios mismo en dos tablas de piedra….” Alonzo Ramírez Alvarado, tran., Los Estándares de Westminster Y La Forma de Gobierno de Westminster (Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura, 2010), 213. (iii) Por último, ver también un interesante artículo de John Duffy, un líder de una organización independiente: Coling Glem Christian Fellowship. “Why are the Ten Commandments relevant today? (8 September 2013).” Consultado en junio 18, 2016. http://cgcf.ie/blog/why-are-the-ten-commandments-relevant-today-8-september-2013/.
  2. James E. Giles, Bases Bíblicas de la Ética (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2010), 89.
  3. Ibíd.
  4. Este trabajo fue inicialmente preparado para una clase de ética, La Biblia Y Asuntos Morales (9895 ETHIC-4323-IS), por el profesor William Goff del Southwestern Baptist Theological Seminary.
  5. Francisco Lacueva, Curso de Formación Teológica Evangélica: Volumen 10, Ética Cristiana (Barcelona, España: Editorial Clíe, 1975), 59.
  6. Giles, p. 153.
  7. Estos estatutos son las declaraciones fundamentales para establecer una sociedad íntegra, como la ordenada por el Dios santo y justo. Aunque en la actualidad los creyentes no están bajo la ley (Ro. 6:15), sí están obligados a someterse a los santos preceptos que se presentan en los diez mandamientos. Nueve de estas diez reglas se repiten en el N.T. con estipulaciones adicionales que son aún más exigentes que las de Éxodo 20:3-17. El que no se repite es el que ordena guardar el sábado; aún así, debe consagrarse el primer día de la semana para adorar a Dios en memoria de la resurrección del Salvador.” John F. Walvoord and Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Antiguo Testamento, Tomo 1: Génesis-Números (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 1996), 161-162.  Versión en español aparentemente no disponible en Google Books en fecha 11 de agosto del 2016 (ver siguiente enlace del contenido original en inglés).  John D. Hannah, “Exodus,” in The Bible Knowledge Commentary: An Exposition of the Scriptures, ed. J. F. Walvoord and R. B. Zuck, vol. 1 (Wheaton, IL: Victor Books, 1985), 140.
  8. Giles, p. 153.
  9. En algunos casos, inclusive, hay ateos que hacen declaraciones increíbles al tratar de ganar prosélitos o seguidores de sus creencias: “Los diez mandamientos de [la tradición] judeo-cristiana no son una guía de conducta ética. Son leyes para regular la conducta de una tribu de la Edad de Bronce.” Michael Nugent: Atheism, Reason, Skepticism, Happiness. “Ethics of the Ten Commandments.” Consultado en junio 18, 2016. http://www.michaelnugent.com/2009/02/03/ethics-of-the-ten-commandments/.
  10. Aquí estamos hablando, por supuesto, del primer mandamiento según la división evangélica protestante.  Con respecto a los Diez Mandamientos de acuerdo la doctrina de la iglesia católica romana, es triste ver como los primeros dos mandamientos no podrían ser una fuente de exhortación en contra de la idolatría para nuestros amigos católicos por sus tradiciones y los cambios impuestos en sus catecismos.  En otras palabras, los dos primeros mandamientos de los 10 que aparecen en Éxodo 20, es decir, versículos 3 y 4, fueron reemplazados por un solo mandamiento “Amarás a Dios sobre todas las cosas;” lo cual en su catecismo no incluye el segundo mandamiento original (Éx 20:4).  Este es el que dice claramente “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (RVR60). ¿De dónde sacan el mandamiento extra que se comieron al omitir el segundo mandamiento que habla de las imágenes? ¿Se iban a quedar con nueve mandamientos en vez de diez? De ninguna manera. Quizás razonaron que la gente se iba a dar cuenta de los cambios y que ellos estaban omitiendo uno pues desde el comienzo del Cristianismo todos sabían que había 10 mandamientos, no solo 9, especialmente los judíos. Para arreglar esta situación, ellos lo que hacen es dividir el número 10 en dos partes, haciendo que la codicia sea dirigida en el no. 9 hacia las personas y el décimo sea dirigido hacia los animales y demás cosas del prójimo.  William Goff “Los Diez Mandamientos: ¿Cómo Se Dividen?”. Documento de clase, La Biblia y Los Asuntos Éticos en el Southwestern Baptist Theological Seminary (Seminario Teológico Bautista del Suroeste), Fort Worth, TX, 13 de junio del 2016.