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En Defensa de la Santa Trinidad: Cristianismo Histórico (Parte 1)

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El título de este primer ensayo no sugiere, de ninguna manera, que Dios necesite defensa del hombre, ni que la busque, sino que más bien en estos artículos se tratara de defender apológicamente un concepto que históricamente ha sido atacado por los enemigos del cristianismo.  Aunque debo admitir que hoy en día se está  atacando a casi todo lo que está relacionado con el cristianismo en general (hecho que quizás nos indique que estamos cerca de los días finales), uno de los conceptos más mal interpretados sigue siendo la doctrina de la Santa Trinidad.

Como falsas doctrinas atacan el concepto de la Santísima Trinidad

En su afán de confundir al creyente, muchos teólogos y eruditos de doctrinas pseudo-cristianas edifican teoréticamente castillos sobre la arena, construyendo lo que ellos creen ser fuertes argumentos sobre bases débiles.  En otras palabras, tratan de utilizar primicias o asunciones que tradicionalmente el cristianismo también ha repudiado históricamente.  Se mencionan falacias que son en realidad dogmas de otras doctrinas seudocristianas, las cuales desgraciadamente han también interpretado mal las Santas Escrituras.

Verdad al comienzo y mentira al final

Cada vez que he leído argumentos anti-trinitarios en el Internet, por ejemplo, casi siempre empiezan con verdades universales que en cierta forma les ayuda a establecer cierta legalidad a sus primeros argumentos.  Después generalmente continúan refutando las mismas falacias que la Biblia objeta claramente, y posteriormente (ya cuando casi se han ganado toda la confianza y el respeto del lector) le inyectan el veneno de falsas doctrinas cambiando tanto el significado como la interpretación de algunos de los pasajes más complejos de la Biblia, muchas veces invitando a un lector típicamente descuidado a verificar sus argumentos con pasajes bíblicos usando biblias con traducciones cuestionables.

Usando el tópico principal del presente artículo, el tema de la Bendita Trinidad, quisiera mencionar como ejemplo el caso de un artículo, en particular, que comenzó exponiendo y defendiendo la doctrina monoteísta de la Biblia, la misma doctrina tradicional cristiana, y en donde decían (entre otras cosas) que Dios es uno Solo y que su nombre es Jehová.  Todo esto estaba bien hasta el momento. ¿Quién podría refutar estas declaraciones por si solas?

Después, de una forma intelectual y casi poética, comenzaron gradualmente a construir argumentos donde indirectamente se comparaba al concepto de la Santa Trinidad con doctrina politeísta.  Lo que se ignoraba es que en ningún momento el concepto cristiano ortodoxo de la Trinidad enseña que hay varios dioses, que ese era claramente un concepto politeísta, y que en realidad esa era también la doctrina de muchas religiones seudocristianas de la antigüedad y de nuestros propios días.1   

En algún momento, sinceramente no tuve el “estomago” para continuar con este artículo en particular por la cantidad enorme de falacias, argumentos basados en falsas primicias y la utilización de pasajes bíblicos en malas traducciones.  Nuevamente, todo se veía tan intelectual y superficialmente lógico en este articulo en particular, y se podría decir que aunque tenía cierta curiosidad para seguir leyendo, como también sucede muy a menudo, fue mi reloj el que dio el veredicto final, pues tenía otras cosas más importantes que hacer en ese momento.

El origen del concepto trinitario y los santos de la Iglesia Católica   

Sin embargo, creo que aquí también sería útil mencionar que en otra oportunidad, cuando conversaba con los últimos Testigos de Jehová que visitaron mi casa, en algún momento de la conversación surgió el tema de la Santa Trinidad, donde mencionaron que este concepto realmente nació en Roma, y que por muchos siglos fuimos “engañados” por aquellos que en la iglesia primitiva consideraron practico (supuestamente por razones proselitistas) reemplazar las varias deidades griegas y romanas por las tres personas de la Santa Trinidad.

Aunque esta parece ser una explicación superficialmente legitima (pues si tiene algo que ver con el comienzo de la adoración o veneración a la Virgen María y a otros santos dentro de la tradición Católica Apostólica Romana), este hecho histórico en particular no tiene nada que ver con el concepto de la Santa Trinidad.2  Desgraciadamente,  mesclar la verdad con la mentira es una de los métodos más eficaces, pero a la vez más anti-cristianos, que sectas seudocristianas han utilizado históricamente para argumentar sus creencias.

Lo que la Biblia si enseña acerca de la Santa Trinidad

Dejando esta última falacia histórica a un lado, debo de aclarar nuevamente que la Biblia si enseña que Dios es Uno, pero que se manifiesta en tres personas divinas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo (esta es la parte que muchos no pueden o no quieren entender).

Las tres personas de la Bendita Trinidad existen simultáneamente, y son personas distintas y eternas en un único Dios.  El Dr. Charles Stanley nos explica también que la diferencia está en las funciones, que son separadas, y que es un hecho que no debería degradar nuestra opinión de Dios, ni obligarnos tampoco a ver a la Trinidad como una jerarquía de dioses:

Las tres Personas trabajan en común acuerdo para constituir la Divinidad, un término que se usa para describir la singularidad de Dios por medio de la unidad de la Trinidad”.3

En el website del Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana4 también se nos explica que hay aparentemente una subordinación en el concepto con relación al orden pero no en sustancia o esencia:

Podemos ver que el Padre es primero, el Hijo es el segundo y el Espíritu Santo es el tercero. El Padre no es engendrado, pero el Hijo si lo es (Juan 3: 16); el Espíritu Santo procede del Padre (Juan 5: 26), el Padre mandó al Hijo (1 Juan 4: 10), el Hijo y el Padre enviaron al Espíritu Santo (Juan 14: 26;  15: 26). El Padre crea (Isaías 44: 24), el Hijo redime (Gálatas 3: 13) y el Espíritu Santo santifica. (Romanos 15: 16).  Esta subordinación en cuanto al orden no significa que cada uno de los miembros de la Divinidad no es igual o divino.

Esta clarificación es sumamente importante porque algunas sectas seudocristianas mantienen argumentos tales como que si bien es cierto que Dios Padre envió al Hijo (lo cual es verdad), entonces eso quiere decir que Dios es mayor que el Hijo (lo cual no se debe entender literalmente5) y que por consiguiente nosotros debemos de aceptar que el Hijo no es igual a Dios.

Estas sectas a menudo disputan que si seria cierto que Dios Padre y Dios Hijo son iguales, entonces deberían ser iguales en todas las áreas y funciones, pero ellos parecen ignorar el hecho de que Jesucristo voluntariamente vino a la tierra en condición de hombre, humillándose a sí mismo, aunque era “igual” a Dios (Juan 5: 17-18; Juan 10: 32-33; Filipenses 2: 5-6; Tito 2: 13).

El Arrianismo en el Siglo 21 

Esencialmente, casi todas las citas bíblicas que los Testigos de Jehová y otras sectas arrianismas mencionan para probar el argumento de que Jesús supuestamente no es Dios tienen que ver con el hecho indiscutible que hace 2,000 años Jesús se encarno en forma de hombre, es decir, en la forma de un ser humano.  Con el propósito de cumplir su ministerio en la tierra y para poder morir por nuestros pecados, Jesucristo tuvo que renunciar temporalmente a algunos de sus atributos divinos, pero una vez resucitado, el Señor asumió su eterna divinidad.6

Jesús como ser humano

Por eso, si bien es cierto que Jesús fue concebido milagrosamente por Dios mismo y que durante su ministerio en la tierra hizo muchas señales, milagros y sanaciones — también es cierto que el Señor tubo un nacimiento normal (Lucas 2: 7); fue circuncidado como cualquier otro niño judío de su tiempo (Lucas 2: 21); tubo legalmente un árbol genealógico compuesto de seres humanos (Mateo 1: 1-16); se desarrollo como cualquier otro hombre normal (Lucas 2: 52); tuvo una familia como todos los demás (Mateo 13: 55); y tenía asimismo todas las características fisiológicas de cualquier otro ser humano como Él: Se cansaba (Juan 4: 6), tenía hambre (Marcos 11: 12) y hasta lloraba (Juan 11: 35).

¿Si Jesús fue hombre entonces eso significa que no pudo ser Dios?

De ninguna manera.   Fue solo un hombre temporalmente y fue en esos momentos que Cristo hizo varias declaraciones concerniente a su estado temporal de ser humano y con respecto al Padre y al Espíritu Santo.  El Señor también oraba al Padre como ejemplo a los demás (Lucas 11 :1-4) y para recobrar las fuerzas espirituales que tanto Él (en esos momentos) como sus discípulos necesitaban (Lucas 22: 40-42 y Juan 17).

Otros argumentos comunes que se hacen en contra la doctrina trinitaria es que simplemente la palabra “Trinidad” no está en la Biblia, pero como nos dicen nuestros amigos del Got Questions Ministries la palabra “abuelo” tampoco existe,7 pero eso no significa Israel era la única nación del mundo en donde no había abuelos.  Por ejemplo, si leen Mateo 1: 2 verán que si Abraham engendró a Isaac y si Isaac engendró a Jacob, entonces es lógico asumir de que Abraham fue el abuelo de Isaac.

Similarmente, si bien es cierto de que en la Biblia no se encuentra específicamente la palabra “Trinidad”, eso no significa que no hayan, en las Santas Escrituras, enseñanzas que testifiquen claramente que hay un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.  Todo lo contrario, hay muchos versículos y párrafos que testifican del concepto trinitario, y a continuación mencionare algunas evidencias claras e indiscutibles.

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Cite este artículo como:

Carlos Chapa, "En Defensa de la Santa Trinidad: Cristianismo Histórico (Parte 1)," en Cristianismo.CC, noviembre 26, 2011, http://cristianismo.cc/2011/11/en-defensa-de-la-santa-trinidad-el-cristianismo-historico-1-de-3/.

Notas:

1) La doctrina mormona de la Santa Trinidad, por ejemplo, es fundamentalmente diferente a la doctrina trinitaria de la fe cristiana ortodoxa.  En el website oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se encuentra un artículo titulado “Cómo hallar fortaleza en la unión”, en donde el autor, Élder Erich W. Kopischke, opina acerca de la Santa Trinidad: “Leemos lo siguiente en cuanto a ellos (la Trinidad): ‘Integran la Trinidad tres personajes distintos: Dios el Eterno Padre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo [Subrayado por énfasis].’” Si desea aprender más acerca de la doctrina trinitaria de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ver otro artículo publicado por el Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC) Jehová es Elohim.


2) Si el lector está interesado en aprender más sobre el desarrollo histórico de la doctrina trinitaria, creo que sería más útil leer el artículo “Trinidad”, sección “La Doctrina de la Trinidad en la Historia Temprana de la Iglesia”, escrito por Bill Gordon. También recomiendo un segundo artículo del MIAPC: “Citas Trinitarias Primitivas”.  Por último, ver también una página web titulada “La Opinión del Cristianismo Primitivo sobre algunos Temas Doctrinales”, sección “Confesiones de fe paleocristianas”. Con respecto a este último reporte, sería útil notar que aunque el término “Trinidad” aparentemente no fue empleado tampoco por la iglesia primitiva, se podría afirmar que los primeros cristianos también creían en este concepto sin mencionarlo específicamente por nombre; es decir, creían en un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.  


3) Charles Stanley, Primer Ciclo: Elementos fundamentales de su fe. Curso C: Cómo saber quién es Dios. Lección 1:  Actualización (Agosto 9th, 2016):  El enlace original fue borrado, así que tenemos otro que hablan del mismo tema: La verdad acerca de la Trinidad.   

4) “¿Qué es la Trinidad?”.


5) De hecho que esto es lo que Jesús dijo en Juan 14: 28 (que el Padre era mayor que el Hijo), pero esto se debe entender dentro del contexto del Capítulo 14 de San Juan.  El Señor Jesús, estando en la tierra, era en esos momentos un ser humano quien estaba a punto de regresar a Dios Padre, quien mora en los cielos.  Jesús siendo igual a Dios, se humillo a si mismo tomando la forma de hombre y actuando inclusive como un siervo o esclavo (Juan 13: 5).  En otras palabras, estas dos citas centrales acerca de Jesús, Juan 14: 28 y Filipenses 2: 6 (donde dice también que Jesús es igual a Dios), no se están contradiciendo.  Las Sagradas Escrituras no se pueden contradecir.  Todo es cuestión de entender las cosas de acuerdo al contexto del pasaje.


6) Hablando específicamente de Marcos 13: 32, el teólogo y pastor John MacArthur nos habla más acerca de la naturaleza divina y humana de Jesús:   “Cuando Él [Jesús] se hizo hombre, Él voluntariamente restringió el uso de algunos atributos divinos… Tal fue el caso en cuanto con respecto al conocimiento de la fecha y hora de su [segunda] llegada.  Después que fue resucitado, Jesús reasumió su divino conocimiento totalmente (comparar Mateo 28:18; Hechos 1:7).”

John MacArthur (en el inglés original): “When He [Jesus] became a man, He voluntarily restricted the use of certain divine attributes… Such was the case regarding the knowledge of the date and time of His return. After He was resurrected, Jesus resumed His full divine knowledge (cf. Matt. 28: 18; Acts 1:7)” (The MacArthur Study Bible [Nashville: Thomas Nelson 1997], 1493).


7) “¿Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?”. Allí (entre otras cosas) dice que: “…No hay nada de malo con usar el término ‘Trinidad’, aún cuando la palabra no se encuentra en la Biblia. Es más corto utilizar la palabra ‘Trinidad’ que decir ‘3 personas coexistentes, coeternas que conforman un Dios’.  Si esto representa un problema para usted, considere esto: la palabra abuelo tampoco es utilizada en la Biblia.  Abraham fue el abuelo de Jacob.  De manera que, no se obsesione con el término mismo ‘Trinidad’. Lo que en realidad debe importar, es que el concepto REPRESENTADO por la palabra ‘Trinidad’ existe en la Escritura.”